LA NOTICIA DE PERFIL

Más batallones y helicópteros

Más batallones y helicópteros

Paulovich.- La noticia sorprendente del aumento de batallones en las Fuerzas Armadas y la decisión gubernamental de adquirir seis helicópteros de Francia despertó el espíritu militar que permanecía semidormido en el interior de la cholita cochabambina que me ayuda en estos tristes días de mi vejez, quien comenzó nuestro diálogo cotidiano preguntándome si yo había asistido a las guerras del Pacífico o del Chaco y en qué batallas había participado, lo que me llevó a pensar que mi comadre sospechaba de que estaba hablando con un excombatiente, lo cual me fastidió un poquillo.
Va usted a saber, respetada comadre –le dije– que yo no soy ningún excombatiente y aún me encuentro en servicio activo, aunque de cuando en cuando si es que las fuerzas enemigas atacan.
El tono de mi respuesta no amilanó a la brava cholita que es descendiente directa de las Heroínas de la Coronilla, quien me respondió con su natural bravura. –No se caliente, compadre, si usted no luchó ni en la guerra del Pacífico ni en la del Chaco; quiero que sepa que su comadre Macacha está dispuesta a enrolarse en nuestro glorioso ejército para combatir contra cualquier fuerza extranjera que se atreviera a invadir nuestro territorio nacional, me dijo. Abrí mis ojos chaskañawis desmesuradamente y pregunté a la chica de Quillacollo de dónde había sacado la absurda idea de una posible y cercana guerra.
Serenamente me enseñó periódicos recientes en los que se daba cuenta de que el Gobierno de Evo Morales había dispuesto el aumento de diez mil efectivos y también la adquisición de seis helicópteros de procedencia francesa que sirven para un rápido y efectivo traslado de tropas.
Según la cholita cochala, esas disposiciones quieren decir que estamos frente a una cercana guerra, lo que a mi juicio me parece una exageración. Traté de desanimarla manifestándole que las mencionadas medidas no fueron dictadas para luchar contra ningún país extranjero, sino para reforzar la seguridad del mismo Gobierno que deberá hacer frente al descontento de la población que aumenta cada día y que se traduce en manifestaciones de diversa índole.
Mi comadre Macacha no hizo caso a mis observaciones y me dijo que permanecerá firme en su resolución de alistarse en las filas combatientes del Gobierno.
Como se puso terca y no cejó en sus propósitos belicistas, le dije suave y dulcemente que si ella se marchaba a la guerra, me dejara al cuidado de sus dineros depositados en su colchón y en algunos bancos, proposición que no le gustó, aunque me dijo que lo pensaría.