Viernes, 4 de abril de 2014
 

¿ES O NO ES VERDAD?

Adolfo Suárez, de la dictadura a la democracia

Adolfo Suárez, de la dictadura a la democracia

José Gramunt de Moragas, S.J..- Hoy, traigo a esta columna la figura de Adolfo Suárez (1976 - 1978), primer presidente de un gobierno democrático español, después de los cuarenta años de dictadura franquista.
Nació en un pequeño pueblo de Ávila, en la Castilla profunda. Falleció el domingo 28 de marzo, después de una larga enfermedad neurológica.
Nunca fue un buen estudiante. Pero sí muy dado a las fiestas y al deporte. Cuentan que de muchacho era el jefe nato de su pandilla. Y que tenía gran éxito con las mujeres.
Sin embargo, hombre de firmes aunque discretas convicciones religiosas, cuando llegó el momento, demostró poseer un gran "olfato" político. Hizo lo que parecía imposible: "que la concordia entre los españoles fuese posible", como reza el epitafio en la lápida mortuoria del claustro de la catedral gótica de Ávila en donde fue enterrado, junto con su esposa. Lo que parecía imposible, pasar desde la dictadura a la democracia sin grandes traumas.
En el discurso de su investidura como jefe del gobierno español, llamó la atención la intencionada insistencia en una muletilla oratoria con la que diseñó su plan de gobierno. "Puedo prometer y prometo..." repitió en cada enunciado de las reformas que se proponía llevar a cabo. Hizo lo que había prometido.
Dictó la amnistía general, legalizó a todos los partidos, incluyendo al partido comunista. El histórico secretario del partido comunista español Santiago Carrillo, llevando el agua a su molino, le llamó "comunista inteligente". Convocó a las cortes constituyentes que redactaron y aprobaron la nueva Carta Magna democrática que fue promulgada por el Jefe de Estado, el Rey Juan Carlos. Siete politólogos de diferentes partidos elaboraron la nueva Carta Maga. Hicieron una buena labor. La Constitución democrática fue promulgada el día de los inocentes. La coincidencia se prestó a muchas bromas. Pero la realidad fue que la cosa iba en serio.
Se ha dicho que el paso de Suárez por el gobierno, marcó un antes y después en la historia política de España en el siglo XX. Esta hazaña le merece un puesto en la historia europea. Incluso algunos lo compararon con De Gaulle, De Gasperi y Adenauer, la troika que cambió el rumbo de Europa al haber fundado la Comunidad del Hierro y del Carbón, semilla de la actual Unión Europea. El ejemplo que dejó Suárez es hoy en día una requisitoria para los actuales políticos, sean españoles o no. Vale para todos. A Suárez no le faltaron contradictores, incluso desde los mismos partidos que él había integrado en su gobierno.
Cuando se produjo el intento de golpe de Estado en 1981. El "23F" (como les gusta a los españoles abreviar una fecha que encierra el contenido de un hecho importante), el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero ingresó al hemiciclo del Congreso de los Diputados disparando su pistola, al mismo tiempo que ordenaba, "todos al suelo", sólo se mantuvieron de pie en sus escaños, Adolfo Suárez y el general Gutiérrez Mellado, que se enfrentaron cara a cara con el bravucón Tejero. Los golpistas frustrados fueron juzgados y enviados a presidio por varios años.
El gobierno rindió los honores que el ex presidente del gobierno español merecía. En el trayecto del féretro, montado sobre un antiguo armón de artillería y tirado por cuatro caballos, desde el hospital al hemiciclo del Congreso de los diputados, más de 30.000 personas de todos los colores políticos se agolparon en las calles de Madrid para despedirle con un respetuoso silencio. Tal vez algunos rezaron una oración. El pasado lunes, 31 de marzo, el gobierno en pleno, así como jefes de estado de unos treinta países, concurrieron al funeral de Estado. El Rey y la Reina presidieron la solemne ceremonia en la catedral de Nuestra Señora de la Almudena.
Suárez hizo lo que parecía imposible: la concordia entre los españoles. Pero, el tiempo y las circunstancias diluyeron aquella noble ilusión.