La violencia de género con nombre de mujer

La violencia de género con nombre de mujer

Helga Yovanna Palacios Rodríguez.- La violencia de género es, sin duda, un problema social de primera magnitud, que debe merecer la atención de las autoridades de nuestro país, por cuanto los hechos de violencia contra las mujeres se incrementan día a día culminando muchas veces con la muerte de decenas de mujeres sin distinción alguna.
La violencia contra las mujeres a menudo constituye un ciclo de abusos que se manifiesta de muchas maneras en el transcurso de la vida, adoptando distintos rostros, aún cuando su existencia apenas comienza; precisamente, en función al hecho de ser mujer. En la etapa de gestación los abortos selectivos; en la etapa de la niñez desde la falta de acceso a la educación, el incesto, el maltrato físico, psicológico y sexual; y en la vida adulta, desde los insultos, humillaciones, amenazas, que van desde la negación de los recursos económicos, el ultraje a la dignidad de madres y mujeres que constituye una de las formas más sutiles e insidiosas de violencia; debiendo tomar en cuenta que este tipo de violencia psicológica al ser intangible no deja huellas y rastros como la violencia física traducida en golpes en el cuerpo no sólo con puños y patadas, sino también con objetos con consecuencias fatales, y en un gran porcentaje por sus cónyuges, convivientes, ex esposos o ex convivientes, hermanos, padres, tíos, etc. o en otras por extraños.
La Violencia de Género como un problema histórico y cultural, no reconoce límites ni fronteras; se da desde las comunidades donde al igual que en las ciudades aún domina el patriarcado predominando la idea de que las mujeres no trabajan, sólo ayudan, sin tomar en cuenta que incluso cuando los hombres se ausentan, las mujeres son quienes asumen esas tareas masculinas al margen de las propias, resaltando así esa división sexual y social en función al género, del ser hombre y del ser mujer, devenida de esa construcción cultural en la asignación de roles de las mujeres y los hombres, sólo por el hecho de Ser Mujer y de Ser Hombre.
La violencia de Género también se encuentra vinculada a la tecnología de las comunicaciones, como la pornografía y las redes pedófilas en Internet, la trata y tráfico.
En nuestro país, como en otros países latinoamericanos, se han logrado avances en la normativa para hacer posible el acceso de las mujeres a la justicia, contando con Instrumentos Internacionales como la CEDAW y la Convención Belém do Pará, normas aplicables por mandato del Art. 258 de la Constitución Política del Estado, y que por mandato del Art. 15 “reconoce a las personas y en particular a las Mujeres el derecho a no sufrir violencia física, sexual o psicológica, tanto en el ámbito público como privado”, y que constituye la matriz para las leyes especiales como la Ley Nº 1674 Contra la Violencia en la Familia o Doméstica, la Ley Nº 2033 de Violencia Contra los Delitos Sexuales, la Ley Nº 045 Contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación, la Ley Nº 243 Contra el Acoso y Violencia Política Hacia las Mujeres, la Ley Nº 263 Contra la Trata y Tráfico de Personas y la N° 348 Ley Integral Para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia. Esta norma legal busca la erradicación de la violencia a través de la prevención, la persecución y la sanción, para lo cual crea varios tipos penales, entre ellos el FEMINICIDIO, entendido como la muerte de la Mujer por odio, desprecio o subestimación sólo por el hecho de ser mujer, en manos de los hombres parientes (feminicidio íntimo) y/o terceros extraños (feminicidio no íntimo) sancionando con la pena de privación de libertad de 30 años sin derecho a indulto.
No obstante de la vigencia de esta Ley, a la fecha, los índices de violencia contra las mujeres no ha cesado ni disminuido, y al parecer esta última norma legal constituye en una mordaza para las mujeres que muchas veces recurren ante el Ministerio Público y al sólo enterarse que sus agresores –esposos convivientes– pueden ser objeto de sanción con privación de libertad no denuncian, quedando muchos casos en la impunidad.
A más de que las nuevas modificaciones a la Ley N° 1674 que pretenden continuar sancionando todos aquellos hechos de violencia contra las mujeres que no constituyan delitos; no obstante de que la Ley N° 348 ha tipificado como delitos todos los hechos de violencia, de plasmarse la modificación en los términos en los que se encuentra la Ley N° 1674 concluirá en un entuerto jurídico porque al final no sabrán si denunciar y procesar por la Ley N° 1674 y por la Ley N° 348; por ello es necesario concluir señalando que no es suficiente que el Estado provea toda una compilación de leyes y normas, para combatir la violencia contra las Mujeres; sino se debe tener una conciencia social del problema VIOLENCIA, partiendo del propio hogar –familia, escuela y sociedad–, con la finalidad de prevenir y reducir los índices de violencia de modo que se permita asegurar a la mujer una VIDA LIBRE DE VIOLENCIA, tendiendo a la equidad de género.