VOCERO. El presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia, monseñor Carlos Aparicio.
VOCERO. El presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia, monseñor Carlos Aparicio.

TRAS EL CIERRE DE SU 96° ASAMBLEA ANUAL

Obispos esperan sociedad justa, solidaria y equitativa

Obispos esperan sociedad justa, solidaria y equitativa

Las principales autoridades de la Iglesia Católica de Bolivia, congregados en la 96 Asamblea Anual de Obispos en Cochabamba, cerraron ayer el Año de la Fe en espera de una sociedad más renovada, justa, solidaria y equitativa. La clausura tuvo lugar en la Catedral metropolitana de la ciudad del Valle.
El presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB), monseñor Oscar Aparicio, durante la misa eucarística, dio lectura a la declaración de las prerrogativas de los obispos de Bolivia en su principal cónclave anual, manifestando que la fe debe ser renovada constantemente y, fruto de ello las familias, las personas tendrán mejores situaciones de convivencia.
"El Año de la Fe nos brinda el reto de permanecer en el amor y la unidad, de ser escuela de fe para nuestros hijos y de mostrarse con el rostro de Dios en medio de las dificultades. Se dirige a los hombres y mujeres que forjan con tanto esfuerzo su vocación de ser verdaderos padres y madres con un amor incondicional. A los niños y jóvenes que nos regalan su vitalidad alegrando permanentemente su existencia", manifestó.
El prelado se dirigió a toda la comunidad cristiana católica en el país y dio gracias a Dios y conjuntamente al Papa Francisco. Afirmó que todos "somos vasijas de barro, frágiles y pobres, pero dentro llevamos un gran tesoro y que estamos llamados a compartir con los demás".
"Creemos que Dios es Padre y es amor. Jesús que lo llama y reconoce como su Padre lo anuncia también como Padre nuestro. Creer en Dios Padre es para nosotros, sus hijos, sabernos fruto de una lección gratuita dispuestos a dialogar con él y sobre todo sentirnos amados, acogidos y perdonados y portadores de un amor que nos desborda", expresó monseñor Aparicio.
Explicó que creer en un Dios que es Padre, es vivir con confianza, porque el Padre sabe lo que sus hijos necesitan y es celebrar que este mundo tenga un sentido, "porque él nos ama más que a la aves del cielo y a los lirios del campo.
Por ende, creer en Dios Padre es sabernos nacidos del amor, pensados desde el amor, sustentados por el amor y caminantes hacia la plenitud del amor", añadió.
Enfatizó que en la cruz Cristo borró el pecado del mundo y que su pueblo fue perdonado y en su resurrección destruyó la muerte, por ende, aceptar a Jesucristo en nuestras vidas significa tener una experiencia de encuentro y comunión con su estilo de vida lo que "nos lleva a anunciarlos como misioneros valientes". ANF