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RAÍCES Y ANTENAS
Si salió atrasado, es culpa del chofer
Si salió atrasado, es culpa del chofer
Gonzalo Chavez A..- En los próximos meses la ciudad de La Paz contará con dos sistemas de transporte masivo de carácter publico. Por un lado están los buses Puma Katari ofrecidos por la Alcaldía Municipal y por el otro, el Teleférico, obra impulsada por el Gobierno Central. Aunque con características muy diferentes ambos proyectos buscan aliviar la pesadilla en que se convertido el transporte público paceño controlado por sindicatos abusivos y características monopólicas. Si bien las tarifas son relativamente baratas, la calidad del servicio es pésima.
En efecto, en este ámbito, nos llevamos la flor y su olor. El transporte en todas las ciudades de Bolivia es una mezcla de realismo mágico con tragedia griega. Subirse a un minibus es una experiencia surrealista, especialmente en la parte occidental del país. A las siete de mañana, la temperatura natural del colectivo es superior a los 24 grados, un espacio acogedor que nos transporta al trabajo, protegiéndonos del frío polar de la calle. La calidez hace olvidar los ecos aromáticos de la larga noche de los pasajeros. Uno viaja con 20 desconocidos casi abrazados como hermanos, pero sin dirigirse la palabra. Cultivando, en equipo, todas las dolencias posibles de la espalda. El afán de llegar a tiempo y la planificación mental del día, amortiguan la gran incomodidad del sube y baja de los pasajeros. Al medio día, las cosas cambian y el minibus se convierte en un ensayo del infierno. La calor quema por todas partes y abrir una ventana se convierte en una tarea hercúlea, apta sólo para mastucos. El sauna seco móvil, especialmente si Usted está sentado en la parte trasera, convierte a todos en pollo a la broster. Uno sale levemente hervido, en su terno o vestido, a sentir el chiflón de media tarde que azota a los músculo. Me imagino que en las ciudades tropicales del país, los minibuses, la mayoría chutos, se convierten peceras andantes. El minibus tiene todo el poder en las calles en nuestras ciudades. Chofer y transeúntes rasgan a cada minuto el Código de Transito. Todo vale en la selva de cemento; tal vez la historia que refleja lo anterior es la siguiente: En el medio de una avenida, el pasajero que quiere bajar sólo debe decir el ábrete sésamo nacional: Maestrito, puedo aprovechar?. La respuesta a la contraseña del desorden es: Aproveche nomás, joven. Después con postura de matador de Viacha a torear carros. Uno de los deportes nacionales que la cebras paceñas no han podido revertir.
Además de música ambiente, el transporte público nacional brinda un servicio de literatura popular rápida en ventanas y parachoques. Entre mis frases preferidas están, un clásico: Si salió atrasado no es culpa del chofer o No escupa, aquí no se aceptan pollos. Para los románticos hay las siguientes perlas: Aunque te duela soy el number wan. O consejos más sabios: El dinero no trae felicidad, pero ayuda a sufrir en París. Quien inventó la distancia, no conoce la nostalgia. O mensajes para nuestro Presidente como: Discurso debe ser igual a minifalda, cuanto más corto mejor. O la frase más masoquista: En este micro no se gana, pero se goza que dá calambre.
El servicio de transporte urbano además de incomodo es de muy baja productividad. En Bolivia y en América Latina, un trabajador pasa, en promedio, 3 horas al día hiendo de su casa al trabajo y viceversa. Pasa más de un tercio de su tiempo en actividad improductiva.
En este contexto adverso, el Puma Katari y el Teleférico han creado una enorme expectativa y esperanza en la población, aunque resulte de un pugna política entre dos partidos políticos, el MSM y el MAS. Pero para que este sistema sea eficiente y mejore la calidad del servicio ambos medios de transporte debe ser complementarios entre si y también con el transporte privado. Para esto las economías de red deben funcionar. En términos conceptuales, los efectos de red funcionan cuando un bien o servicio depende del nu´mero total de consumidores o usuarios que hacen uso del mismo o de bienes similares. En el caso del transporte, las economi´as de red se generan cuando se integra la infraestructura de transporte mayoristas (el Puma Katari o Teleférico) con el transporte minoristas (Trufis y minibuses). En otras palabras, las economi´as de red se presentan cuando se pueden disen~ar li´neas regulares de tipo centro radial (hub-and-spoke), imagínese, amable lector telarañas, en las cuales se tienen nodos principales (hubs), que se conectan entre si´ mediante vehi´culos de gran capacidad, como el transporte público en construcción, pero a su vez estos hubs se vinculan con un conjunto de nodos secundarios, (barrios periféricos) que son servidos mediante vehi´culos ma´s pequen~os, los minibuses.
En este modelo, si el Puma Katari y el Teleférico transportan más gente, los minibuses transportaran más pasajeros a los nodos secundarios, lo que aumentará sus frecuencias, que a su vez permitirá a todos los usuarios reducir sus tiempos de espera y un mejor ajuste de la oferta a las preferencias en te´rminos de horarios. El resultado podría ser un mejor servicio y ganancia para todos. Y así, al ser los viajes mas cortos y rápidos, tal vez la experiencia surrealista descrita en los minibuses podrían convertirse en un paseo sin estrés. Yo solo pediría que no pongan la música chicha y sí a Leo Dan.
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