|

Wálter Nosiglia Navarro
El Dakar es una carrera inhumana
El Dakar es una carrera inhumana
AUTO/MOTO El piloto chuquisaqueño se tomó una pausa en su ajetreada agenda en Sucre para recordar viejas glorias, amigos y sus inicios en el motociclismo chuquisaqueño y nacional
Javier Cosulich / CORREO DEL SUR
Wálter Nosiglia ha despertado, debido a su participación en el reciente Rally Dakar 2014, una euforia deportiva que no se había visto en nuestro país desde hace mucho tiempo. El chuquisaqueño apenas tuvo tiempo para decidir sobre su presencia en la próxima edición de esa durísima prueba. En Sucre fue objeto de varios homenajes y se tomó una pausa para hablar de sus experiencias y también recordar viejos tiempos y amigos de antes.
EL RAYO.- ¿Cómo empezaste esto de las dos ruedas?, Tu primera moto fue una Honda de 50 cc, ¿qué recuerdos tienes de aquellas épocas?
Wálter Nosiglia.- Antes competí en ciclismo, hacíamos competencias en bicicletas de ruta, no habían las bicicletas de montaña. Corríamos a Puente Sucre, la doble Ravelo, a La Palma, fuimos a campeonatos nacionales y usábamos el Parque como velódromo. Corrían los Vasquez, Valverde que eran buenos ciclistas. Después empecé a manejar en una Honda 50 con balancín en el amortiguador delantero y después tuve la Yamaha 100 (roja).
-¿Recuerdas tu primera carrera de motos?
-La primera carrera fue en el Parque, corrimos varios amigos, estaba Flaco Mier, Edmundo Lemaitre (sin permiso de sus papás), Yanito Flor, Joaquín Álvarez, Abuela Paniagua y varios otros en diferentes categorías. Usábamos el circuito urbano que pasaba por la avenida Venezuela, la Estación, Rosendo Villa, Pilinco. También corrimos la doble Yotala.
-Cuándo y cómo fue que decides ir a La Paz, ¿Era tu objetivo?
-Más que un objetivo teníamos un sueño, con Ramiro Samsó, acuérdate que vivíamos corriendo en los caminos, viajando a todas partes y el sueño que teníamos era ser campeones nacionales, siempre doy gracias a Dios porque quizás varios de esa época hubiesen tenido la oportunidad que yo tuve de correr hubiésemos tenido varios campeones nacionales de Sucre, no me acuerdo uno solo que manejara mal y resaltaban Ramiro Samsó, Gringo Merci, Edmundo Lemaitre, Miky Giménez que andaban realmente fuerte.
-¿Fuiste a estudiar mecánica a la Pedro Domingo Murillo?
-Ese fue el pretexto para ir a correr a La Paz, ahí llegué con una Yamaha YZ 125 un poquito antigua para la época. Era el año 80, mi moto era 77. Llegué y en La Paz había motos más modernas y pilotos muy bien preparados, me acuerdo que estaba Wálter Beckman, Wilder Ocampo, Vladimir Sarmiento, Cayo Flores, me hice amigo de todos los pilotos y tuve la suerte o la bendición de Dios que el señor Chicho Castedo, que era el gerente de Yamaha, tenía una moto para un piloto que se suponía iba a ser Cayo Flores. Hicimos unas pruebas en el circuito de Cota Cota y él me ofreció una 250 y un curso con el campeón mundial Heikki Mikkola si lograba el campeonato. Eso era en marzo, y en noviembre, ganando varias carreras, pude salir campeón y viajar al curso en Interlagos, Brasil. Pensé que estaba soñando. Ahí me conoció Bolivia. Fue algo muy rápido, aparecí de campeón de forma inesperada. Gracias a Dios "Chicho" Castedo apostó por mí, podía haberle dado la moto a otros pilotos pero él confió en mí.
-¿En tus casi veinte títulos nacionales, tuviste oportunidad de manejar para casi todas las marcas?
-Estuve con Yamaha unos tres años, de ahí corrí para Suzuki, me patrocinaron; pocos años después cambié a Kawasaki, donde estuve muchísimos años; es la marca que más he amado porque me ha dado muchísimas satisfacciones, hoy mi hijo Daniel corre con una Kawasaki, él es como yo, tiene corazón verde. Después vino Honda, una gran moto con la que corro hasta el día de hoy. Es una marca que me ha dado muchísimas satisfacciones, tanto en el Dakar como en las del calendario. Este año tenemos previsto hacer carreras en Chile y Argentina.
-¿Entrando a lo que fue el Dakar 2014, el podio en Uyuni fue muy emocionante, qué pensabas en ese momento?
-Lo que pasa es que es una mezcla de emociones muy grande. El Dakar es tan exigente que hasta podría calificarla de inhumana, o sea, el organizador quiere que sea una carrera lo más peligrosa, lo más difícil, lo más duro del mundo y por eso ellos quieren que por lo menos el 50% no llegue a la meta; no es que están cuidando que los pilotos no abandonen, al contrario, te ponen las dificultades para abandonar, entonces el hecho de haber llegado a Bolivia y después de las dificultades que ha tenido este Dakar que ha sido el más difícil de todos, era una mezcla de emociones muy grandes. En Tupiza, una de las primeras personas que encuentro es a mi amigo Peter Maldonado, un amigo cochabambino que deseaba hacer un Dakar y nunca pudo; es una persona que económicamente está digamos con lo justo, vive cabal, vino días antes a mi oficina y me dejó un sobre con un monto de dinero importante para el Dakar. Eso ha marcado mi carrera deportiva porque si tú recibes algo de una persona que le sobra, no tiene el mismo valor que de alguien que no tiene ni siquiera un vehículo para movilizarse.
-¿Cómo fue tu experiencia en la rampa de Rosario?
-Fui el primer piloto en salir y además era mi cumpleaños (5 de enero), entonces fue bárbaro, algo impresionante y obviamente también habían muchos bolivianos. Pero eso tenía su otro lado, al día siguiente era el último en salir, tuve la alegría de subir primero a la rampa pero también lo duro de salir último, tuve que pasar 162 pilotos, mucho polvo y me acomodé 15 en mi categoría y fue la llave mágica que me abrió las puertas con mi propio equipo que no creían en mí y también con la gente de la ASO, Fox Sports, no me estaban tomando en cuenta hasta que no di este paso.
-Sobre el incidente con Marcos Patronelli, la prensa destacó el gesto de haberlo auxiliado tras su abandono.
-Él estaba bajando una pendiente a más de 4.300 metros de altura, no había barrancos pero sí bajadas muy pronunciadas. Su cuadra tropezó con alguna piedra y empezó a dar volteos por 300 metros, tuvo algunos golpes pero nada tan grave. Yo entré por el mismo lugar que era equivocado, gracias a Dios yo no di volteos pero yo no sabía que él estaba ahí abajo. Yo estaba fuera del camino buscando un waypoint y lo encuentro y me dice que lo ayudara a salir hasta un lugar en que lo pudiera recoger el helicóptero. No he dudado, le dije subite y en vez de ir hacia la ruta fuimos contrarios, avanzamos 20 kilómetros, nos comunicamos con el helicóptero y lo recogieron, pero yo quedé complicado, no había camino y tenía que bajar como 100 km. En el helicóptero estaba Etienne Lavine (Director del Dakar) que me dijo iba a perder cinco waipoints pero si llegaba me los validarían porque comprendían las condiciones. La odisea de bajar esos 100 kilómetros tendría que contarla en un capítulo aparte, hubo momentos en que tuve que lanzar el cuad para bajar pendientes, arriesgué muchísimo, hice cosas increíbles, ha sido un sufrimiento grave el haber llegado en esa tercera etapa.
-¿Las etapas en Bolivia, estabas acostumbrado?
-La etapa Salta-Uyuni era una etapa larga, pero en camino que es lo que a mí me gusta. En la etapa de Salta, en los waipoins yo le desconté 8 minutos al primero en ese tramo. La segunda parte yo la había ganado, obvio que los controles no son por partes sino por waipoints, entonces recorté ocho minutos y lo mismo pasó en la etapa de Bolivia; de Tupiza a Uyuni desconté siete minutos al primero, esas etapas donde había caminos parecidos a los que toda mi vida conocí, esos caminos yo los tengo muy claros. Fueron mis mejores etapas pero las pinchaduras me perjudicaron, eran dos horas 40 que perdí por las pinchaduras, y además tenía penalizaciones de más de tres horas de cuando me salté un waipoint en la etapa en la que la gente se moría y no hice el intento de buscarlo. En Tupiza-Uyuni me fue mejor, recuperé mi posición en la general, fue una etapa buena pero lamentablemente tuve el pinchazo en la primera parte, creo que podía haberla ganado.
-¿Cómo te fue en el desierto y en las dunas cerca de Iquique, donde todo termina?
-Es donde mejor me sentí porque todo mi entrenamiento lo hice en Chile. Fue clave la llegada a Iquique, estaba muy contento porque subí dos puestos en la general fue una etapa muy buena, la navegación y las dunas de arena de 90 kilómetros, algo que a mí me gusta. Luego vino el accidente en el enlace, cuando vi mi moto me puse a llorar amargamente y un auxilio argentino que ni me conocía se puso a llorar conmigo. Cuando el 60% ya había abandonado y estábamos más cerca del final viene a pasarme esto.
-¿Correrás para el mismo equipo en la edición 2015?
-Estuve muy contento en ese equipo, tenía mi moto un balanceo perfecto, todo lo que tenían las otras motos, sin embargo un motor completamente estándar y eso me ha limitado el rendimiento porque otros motores eran mucho más potentes, quiero tener este año un motor de lo mejor, las llantas que no se pinchan, un mochilero y mi equipo dentro del vivac; por cuestiones económicas mis hijos estaban fuera del campamento, he tenido muchas complicaciones en la asistencia, no hacia la moto pero sí hacia mi persona, no tenía masajista y un montón de cosas que un piloto que quiere estar entre los diez primeros tiene que tener. He tomado la decisión de hacer este Dakar con ese apoyo importante de la Gobernación (150.000 dólares), pero sin embargo eso es una tercera parte de lo que se requiere para estar al nivel de los top ten. Tuve que arriesgar mucho para poder escalar posiciones y eso no quiero volverlo a vivir, quiero correr con toda la experiencia que se necesita.
-¿Qué evaluación final puedes hacer acerca de tu primera participación en el Rally Dakar?
-Mirá, creo que mi objetivo era en primera instancia terminar, ha sido una frustración no terminar después de haber ido diez etapas, creo que fue muy duro tener que abandonar y además en tu territorio, era Chile pero era el lugar donde había entrenado. Entonces para mí fue muy frustrante y más porque el que estaba detrás de mí en la general terminó sexto, entonces tenía muchas posibilidades de avanzar. El sexto estaba en mi mente porque analicé bien mi posición. Tenía varias horas sin motivo, entonces restando esas horas me daba que podía llegar al sexto, bueno, no se dio pero pienso que mientras participé, estuve andando entre los diez primeros y eso es gratificante. Eso no estaba en mis metas, me propuse primero estar entre los veinte, luego doce, ya me veía entre los diez y tenía el panorama claro. Pese a la frustración del accidente he tenido la gran satisfacción de situarme entre los diez mejores del mundo en una categoría tan complicada como ésta, donde están pilotos que prácticamente viven de esto, creo que he superado mi expectativa en cuanto a lo que es la parte técnica de la competencia.
El dato

Entre Tupiza y Uyuni, el boliviano Wálter Nosiglia descontó siete minutos al primero de la clasificación.
Wálter Nosiglia
No soy político, no me interesan los colores políticos sin embargo siempre voy a estar agradecido porque el Presidente y los ministros y todos hicieron un trabajo impresionante".
|