Viernes, 6 de junio de 2014
 

FILAS. Largas colas en los centros de empadronamiento; discapacitados, ancianos y madres tienen que esperar por varias horas.
FILAS. Largas colas en los centros de empadronamiento; discapacitados, ancianos y madres tienen que esperar por varias horas.


Empadronarse, un calvario

Empadronarse, un calvario



Las filas siguieron, pese al anuncio de la nueva ampliación del plazo de registro

Daniel Villavicencio V.

Hasta seis horas es lo que tienen que esperar quienes quieren registrarse en el padrón biométrico. Las filas en los centros de empadronamiento no distinguen a jóvenes ni ancianos; las inclemencias del tiempo afectan por igual y la demora impacienta hasta el punto de intentar agredir a los operadores. En los últimos días, cumplir este deber cívico se ha vuelto un calvario en la ciudad de Sucre. La noticia de la segunda ampliación del plazo no desmovilizó a los ciudadanos.
Los operadores del empadronamiento están agotados y agobiados por las quejas, las protestas y el desorden que generan los ciudadanos y, para colmo, los equipos informáticos tienen fallas, se sobrecalientan o empiezan a funcionar con lentitud por el uso intensivo. CORREO DEL SUR visitó algunos centros de empadronamiento.
Un panorama lastimero se advierte en el centro de empadronamiento de Yurac Yurac, donde mujeres de la tercera edad y madres con niños forman largas filas bajo el sol. En otros puntos, personas con discapacidad, ancianos y madres con bebés lactantes son priorizados en filas (aunque ello también genera molestia entre quienes madrugaron para hacer cola); allí no. Doña Sandra Ojeda, una mujer de la tercera edad que se fue a vivir a Santo Domingo, ya lleva dos días intentando modificar su registro y ayer tuvo que abandonar la fila nuevamente porque tenía unas treinta personas delante; la pequeña nieta a su cargo se puso a llorar de cansancio y ya era hora de ir a preparar el almuerzo.
Un grupo de jóvenes faltaron a clases para hacer cola desde las 4:30, seis horas después estaban en el puesto número seis. Es la primera vez que votarán, pero con la experiencia están a punto de renunciar a su deber cívico. Les dijeron que necesitarán el certificado de sufragio para sus trámites de bachilleres, sólo eso los retiene.
En La Hoyada, al final de la tarde del miércoles, la intolerancia estuvo a punto de provocar una agresión a la empadronadora. Una ciudadana la agredió verbalmente y estuvo a punto de golpearla exigiendo ser registrada. “La gente es muy abusiva”, se queja la empadronadora y detalla que atiende a un promedio de unas 80 personas por día. En la fila, Ingrid, una colegiala que estudia en Domingo Savio, reniega porque es el segundo día que retorna. Día antes no le hicieron valer que su hermana le haya reservado sitio en la fila.
En la subida a ENDE, la operadora Gina Flores tiene una demanda adicional a las colas formadas desde temprano. Se habilitó la Escuela Rufo como un nuevo recinto de votación, por lo cual mucha gente que pertenece a barrios alejados de la zona, prefiere volver a inscribirse para votar en esa escuela y ya no en Domingo Savio. A ellos se suman los alumnos de la ESBAPOL, a quienes decidió atender a puerta cerrada en horario de almuerzo a fin de no perjudicar al resto. Allí los ciudadanos se organizaron anotándose números en las manos para evitar disputas. Raúl Cruz, el siguiente en la fila, se fue a vivir un tiempo en La Paz y ahora debe registrarse en la ciudad; admite que como dejó esta obligación para último momento, su castigo fue hacer cola durante dos horas y media.
“Las dos primeras semanas no venía casi nadie”, recuerda la responsable del punto de registro en la zona de Aranjuez.
Como en otros lugares, las disputas las protagonizan quienes están en filas. En Aranjuez, una señora hizo fila y cuando le tocó ingresar a la vivienda donde funciona el centro de empadronamiento llamó a cinco de sus familiares.
El número de personas registradas varía entre 75 y 120 personas por día. En algunos centros funcionan dos equipos de computación, en otros solamente uno. Atienden en dos turnos, mañana y tarde; algunos no descansan al mediodía. Se tarda, en teoría, un promedio de ocho a diez minutos para registrar a una persona.
En muchos casos, el operador y su equipo de computación deben lidiar contra decenas de personas iracundas. Los efectivos policiales recién empezaron a cooperar desde esta semana.
En otros puntos, como en Quirpinchaca y la avenida Marcelo Quiroga, se fijó un límite de personas por día. En la calle Julio Rendón, se reparten 40 fichas en la mañana y otro tanto, para la tarde. “A veces se calienta el escáner, o a veces no da la cámara o el sistema”, revela la operadora al agregar que hay ocasiones que se tarda hasta media hora cuando el lector de huellas no reconoce el registro de las personas de la tercera edad por la humedad de sus dedos o el desgaste de sus huellas.
“Ayer (miércoles) por la tarde estaba cerrado, pasé varias veces y no estaban atendiendo, por eso me fui a Yurac Yurac”, se queja una señora.
El reparto de fichas no es una solución. Los ciudadanos se van y pierden el turno; cuando quieren retomar las filas hay quienes se oponen y se generan trifulcas. La fila más larga es la que se forma en las oficinas centrales del Servicio de Registro Cívico (SERECÍ). El martes se atendió hasta medianoche; el miércoles la gente acudió hasta la madrugada. Ayer, pese al anuncio de la ampliación hasta el 20 de junio, las filas no menguaron.
Panoramas similares se advierten en los puntos de empadronamiento en los que el común denominador es la molestia por las filas.


AMPLIACIÓN
Pese a que al mediodía de ayer se oficializó, desde La Paz, la segunda ampliación del plazo de empadronamiento hasta el 20 de junio, las filas continuaron. La noticia fue ratificada en Sucre, por el vocal Irineo Zuna, quien llegó a la ciudad para evaluar la situación del registro y constató que las filas no sólo se repiten en el eje central del país, como reportan las redes televisivas.
En Chuquisaca, las filas no sólo se dan en Sucre, también en provincias. Al menos eso es lo que advirtió Zuna, ayer por la tarde, en Tarabuco.
Pero, ¿por qué la inusual situación de la filas no advertida en años anteriores? El vocal del TED Chuquisaca, Aldo Chungara, ensaya una respuesta. En los últimos años, los bolivianos asistieron a las urnas casi anualmente. En 2006 se eligió constituyentes; en 2008 hubo referéndum aprobatorio de la CPE; en 2009, elecciones generales; en 2010 elecciones municipales y de gobernadores; en 2011 Sucre eligió de nuevo a su Alcalde y ese mismo año se eligió autoridades judiciales en medio de desmotivación y orientación al voto nulo. Desde esa fecha, no se actualizó el padrón; consecuentemente los jóvenes bachilleres de todas las gestiones posteriores son los que engrosan las filas.
El vocal descarta que las filas, a estas alturas, tengan relación con la indiferencia de la población en las primeras semanas, más bien, considera que hay una alta expectativa para votar en las elecciones generales de octubre. “Hay mucha expectativa y por ello hay satisfacción (en el TED). Esperemos que este año se bata el récord de votantes”, señala.

Quejas de ciudadanos

“Deberían habilitar para que atiendan desde las 18:00”; “A los viejitos deberían hacerles pasar primero”; “La señorita tarda mucho, primero está charlando con su novio”; “Si hay que hacer colas para poder votar, estamos pensando mejor no votar”; “Mucho tardan, deberían atendernos más rápido”; “Había todavía gente en la cola y lo han cerrado la puerta”; “Tienen que ampliar el plazo”; “Antes no era así”; “No hay nadie que controle, se meten a las filas y no les dicen nada”. Reacciones como estas, se escuchan por doquier ante la evidente molestia de la población.

Quejas de operadores

También los operadores expresan sus reclamos. “La gente es muy mal educada”; “Nos gritan y quieren que nos apuremos, pero si los equipos no dan, qué podemos hacer”; “Les decimos que sólo atenderemos a los que tienen ficha, pero igual insisten”; “Mucho se pelean en las filas”; “Lo que más tarda aquí, es el lector de carnet (de identidad)”; “No respetan ni a las personas mayores”; “Me ha insultado y quería golpearme”; “Tardamos más en sus huellas”; “En siete minutos despachamos”; “Los que no saben firmar también nos hacen retrasar”.

Ampliación

FILAS OBLIGAN AL TSE A SEGUNDA AMPLIACIÓN
El TSE amplió el plazo del empadronamiento biométrico a nivel nacional hasta el 20 de junio.