Lunes, 21 de julio de 2014
 

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Pilcomayo: Urgente emergencia ambiental y gestión de riesgos

Pilcomayo: Urgente emergencia ambiental y gestión de riesgos

Zorro Yáñez Cortes.- El reciente vertido de 30 mil metros cúbicos de desechos tóxicos de una empresa minera en aguas que desembocan en el río Pilcomayo, estaría afectando directamente a 26 comunidades de nueve municipios de Chuquisaca, además de otras de Potosí y Tarija e incluso Paraguay y Argentina, toda vez que los primeros informes de laboratorio revelan altísimos niveles de contaminación; por ejemplo, el nivel de turbidez habría superado en un 1.940%, (el límite permisible es 5 mg/1 y la muestra arrojó 102) al igual que muestras tomadas de sodio, hierro, manganeso y cromo que también superaron los niveles permisibles en porcentajes que van del 20 al 100%.
Y si bien comisiones de inspección van y vienen, unas declaraciones minimizan y otras magnifican lo sucedido, las denuncias penales se presentan contra los responsables y surgen los acostumbrados y tardíos reproches por lo que se debió hacer oportunamente y no se hizo, etc, lo relevante en este momento es que según médicos entendidos en el tema, esos altos niveles de contaminación podrían causar graves enfermedades a quienes consuman los alimentos regados con esas aguas, altamente contaminadas (diría el Ministro de Minería), por lo que sin ánimo de ser alarmista, quienes vivimos y podríamos consumir alimentos de esas fuentes, enfrentamos un serio riesgo a partir de la evidente dificultad que el ciudadano común tiene para identificar –en un mercado o en un restaurante- cuáles son los alimentos eventualmente contaminados y cuáles no, pues hasta donde se conoce es prácticamente imposible hacerlo a primera vista.
Sostengo que opiniones que tienden a minimizar el riesgo, no sólo revelan irresponsabilidad, sino podrían hasta contribuir a multiplicar los previsibles daños. Hay que distinguir lo urgente de lo importante. Por su importancia, ese tema no puede ser ni magnificado ni minimizado, peor partidizado, lo urgente y razonable es -aunque finalmente los daños no se confirmen- por elemental sentido de precaución dejar de lado la polémica y asumir medidas inmediatas y efectivas para minimizar los riesgos y/o daños en la vida humana.
Estamos ante una verdadera emergencia ambiental pues se trata de un accidente repentino resultado de factores naturales, tecnológicos o provocados por el hombre o una combinación de los anteriores factores, que causa o amenaza causar graves daños ambientales, así como la pérdida de vidas humanas, animales y propiedades, marcando esa relación entre los desastres, la vida y salud de los seres humanos y el ambiente.
Está muy bien que nuestras autoridades vayan a realizar inspecciones, se sigan tomando muestras para laboratorio, se interpongan las querellas correspondientes contra los presuntos culpables y se prevean las responsabilidades civiles que deberán indemnizar a las víctimas, pero lo urgente a partir de la evidencia de lo ocurrido es que inmediatamente activen la declaración de emergencia ambiental en la zona y empiecen prioritaria y coordinadamente con el proceso de gestión de riesgos orientado a manejar estructuradamente esa amenaza mediante la evaluación científica del riesgo y la inmediata implementación de estrategias de desarrollo para manejarlo y mitigarlo, asumiendo medidas tendientes principalmente para preservar en primer lugar la integridad física de los habitantes de la zona y de los consumidores de los productos que se producen y me temo, estarán llegando para su venta.
Estoy consciente que la situación generada por ese desastre ambiental nos enfrenta a problemas y desafíos que requiere de habilidades que antes no tuvieron oportunidad de ser desarrolladas. Así que, como dijo KAISER “Los problemas son sólo oportunidades en ropa de trabajo”, a olvidarse de los discursos y ponerse a trabajar para prevenir o por lo menos a esta altura del previsible daño, mitigarlos. Eso es lo urgente.