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EDITORIAL
2015, �renacer� la sociedad?
2015, �renacer� la sociedad?
La recuperaci�n de la sociedad frente al Estado ser� uno de los desaf�os importantes de 2015. Urge poner l�mites a la voracidad estatal y de los actores pol�ticos
Como muchos especialistas advirtieron, una de las consecuencias de la hegemon�a alcanzada por el Movimiento Al Socialismo (MAS) ha sido la desarticulaci�n de la sociedad organizada. La cooptaci�n de muchas organizaciones sociales y, luego, de entidades sindicales, sumada a la virtual desaparici�n de los comit�s c�vicos ha conducido a que el MAS y el Primer Mandatario se autodefinan como expresi�n del pueblo y, por ello, sin atadura alguna en la administraci�n del poder.
Los �ltimos meses del a�o han sido testigos de esa situaci�n.
El uso abusivo de los bienes del Estado para respaldar al partido de gobierno, el acoso a autoridades que no se alinean al discurso oficial, la falta de escr�pulos a la hora de da�ar al adversario, as� como el asombroso tr�fico de posiciones a la hora de elegir candidatos para las elecciones regionales de marzo pr�ximo y las �circulares� y declaraciones poco claras de vocales electorales son posibles, entre otras razones, por la falta de una sociedad organizada que se movilice para poner l�mites a esa forma de actuar.
Hay que recordar que una caracter�stica de la vieja rep�blica democr�tica fue, precisamente, el empoderamiento de organizaciones sociales independientes frente a las diferentes expresiones de poder. Si bien, como en todo proceso complejo, se hac�a uso y hasta abuso de ese poder, su desarrollo permiti� un relativo equilibrio y, sobre todo, frenos al abuso. Adem�s, las entidades estatales respond�an al esp�ritu del equilibrio de poderes y la obligaci�n de rendir cuentas en forma institucionalizada. Los excesos, que los hubo y muchos quedaron impunes, por lo menos eran debidamente calificados y denunciados.
Sobre la base de los hechos que se comenta, se puede afirmar que hay ausencia de la sociedad. De ah� que los medios de comunicaci�n, que s�lo cumplen su deber de informar, sean vistos, en funci�n al lugar que se ocupa en el Estado, como opositores o defensores de libertades, cuando su papel se concentra, hay que reiterar, en cumplir la tarea para la que han sido creados.
Sin embargo, probablemente �y como sucedi� con el sistema pol�tico-partidario que emergi� luego de la recuperaci�n de la democracia en 1982� la constataci�n de que en el juego de poder los actores traspasan todo l�mite legal y humano, puede ser el factor que permita la rearticulaci�n de organizaciones ciudadanas que puedan hacer escuchar la voz de la gente y exigir el respeto a las normas b�sicas de convivencia democr�tica y participativa.
Hay muchos s�ntomas de que �ste ser� uno de los desaf�os importantes de 2015, siempre y cuando pueda recuperarse una visi�n auton�mica de la sociedad frente al Estado. No se trata, en todo caso, de repetir los viejos principios antiestatales que predominaron en las organizaciones sociales del pa�s, sino de rescatar la capacidad de la sociedad de participar en la construcci�n de su propio destino y establecer l�mites a la voracidad estatal, y de los actores pol�ticos.
Por esto y por muchos otros aspectos, 2015 ser�, al parecer, un a�o muy complejo.
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