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RATIO IURIS
Camino a las subnacionales
Camino a las subnacionales
Cayo Salinas
Dos cosas quedaron claras una vez se produjo el cierre de inscripci�n de candidatos: la oposici�n al MAS sigue totalmente desarticulada y presa de desaciertos, inexperiencia, contradicciones y preeminencia de intereses personales y el partido de gobierno, pese a la aparici�n de voces disonantes en algunas regiones �dato no menor con miras al futuro� podr� afrontar la justa electoral con la certeza de un voto duro y org�nico no menor al treinta por ciento. Es evidente que la apuesta del MAS estuvo centrada �esencialmente en las capitales de departamento� en la b�squeda de candidatos con el perfil que le permita conquistar a sectores de clase media, profesionales y bolsones de ciudadanos de los cuales es posible esperar un no aparcamiento a la l�nea oficialista. Ciertamente el voto duro no se concentra en este espacio, de ah� que los candidatos propuestos por el MAS tengan hoy diversos perfiles, tanto acad�micos como profesionales, y que los opositores se hayan preocupado de conquistar, cada cual bajo su �ptica, a representantes de sectores gremiales, laborales, etc.
El prop�sito en ambos casos pareciera estuvo dirigido a buscar gente con cierto grado de popularidad, independientemente de si ese candidato cuenta o no con la experiencia y talla suficiente como para asumir el control, direcci�n y comando de una gobernaci�n o alcald�a.
Bajo ese par�metro tambi�n se obr� a�os atr�s, y los resultados desde el punto de vista de la gesti�n no fueron de los mejores. Ah� radica la causa, por ejemplo, del cambio de tim�n del MAS en la elecci�n de sus candidatos. Y es que el control de gobernaciones y alcald�as tiene un doble significado. Independientemente de la natural pugna por espacios de poder y de la necesidad �para opositores y oficialista� de ejercerlo, lo que se traduce en pegas para sus militantes, el incumplimiento (o no) de presupuestos y la posibilidad de la reversi�n de recursos econ�micos ante la ca�da del precio del petr�leo, es apetitosa bajo la �ptica del gobierno central. Hacerlo con gobernadores y alcaldes del MAS muestra un mejor panorama si acaso aquellos no lo fueran.
Por eso anoto que siendo vital para el gobierno el control de la mayor�a de las gobernaciones y alcald�as en el pa�s, y para la oposici�n la obligaci�n de no perder el control en lugares como Santa Cruz o Beni y como no, de procurar expandir su radio de influencia m�s all� de sus funestas contradicciones a la hora de hacer una lectura cabal de los hechos, las futuras elecciones subnacionales pueden configurar un nuevo escenario con dos variantes. La primera, la consolidaci�n del ejercicio del poder por el gobierno no solo a nivel nacional sino departamental y municipal, con el control absoluto de alcald�as y gobernaciones en los principales departamentos del pa�s o, en cambio, la posibilidad de que la oposici�n �aun fragmentada� pueda arrebatarle al MAS alguna alcald�a o gobernaci�n lo que permitir� dise�ar un mapa pol�tico diferente.
De ocurrir lo primero, el MAS garantiza un quinquenio libre de escollos. De acontecer lo segundo, el desaf�o es doble. El opositor, con poder regional en las manos, puede dar curso al nacimiento de un instrumento con posibilidad de convertirse en uno nacional, o puede desaparecer por sus debilidades, limitaciones y ausencia de un modelo ideol�gico que est� m�s all� del simple apetito por ganar una elecci�n. La radiograf�a actual: un MAS totalmente abierto a sectores no masistas por naturaleza y una oposici�n miope que se juega su �ltima posibilidad.
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