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EDITORIAL
Acuerdo nacional por los Derechos Humanos
Acuerdo nacional por los Derechos Humanos
Es de esperar que, como propone el Defensor del Pueblo, 2015 marque un punto de inflexi�n hacia la recuperaci�n del respeto a los derechos humanos
El Defensor del Pueblo, Rolando Villena, en un mensaje institucional con motivo del a�o nuevo, ha presentado al pa�s una propuesta que debe ser acogida y respaldada por toda la sociedad, sin ning�n tipo de retaceos. Ha propuesto lograr un gran acuerdo nacional �para fortalecer y avanzar en el cumplimiento y ejercicio de los derechos humanos, especialmente aquellos cuya vulneraci�n est� afectando de manera m�s grave y recurrente a los bolivianos�.
La iniciativa es plausible y no es posible imaginar siquiera alg�n motivo que podr�a tener alguna de las instituciones de la sociedad boliviana para rechazarla y negarle su apoyo. Es que la causa de los derechos humanos es una de las pocas que en Bolivia, como en todo el mundo, puede congregar las m�s diversas voluntades pasando por encima de eventuales discrepancias de car�cter pol�tico o ideol�gico. Nadie, ni quienes m�s desprecian en su fuero interno el respeto a los derechos humanos, se atreve a poner en duda la legitimidad de la causa y esa es una ventaja que puede y debe ser aprovechada.
La necesidad de hacerlo es mayor a�n si consideramos que durante los �ltimos a�os en nuestro pa�s se ha intensificado una tendencia hacia el constante deterioro de la cultura de respeto a los derechos humanos. La frecuencia con que se producen violaciones a los derechos b�sicos de las personas ya es uno de los temas m�s acuciantes de la agenda p�blica nacional y por eso es urgente un esfuerzo colectivo proporcional a la magnitud del mal.
La iniciativa de Defensor del Pueblo es adem�s muy oportuna, pues coincide con la pr�xima renovaci�n de la Asamblea Legislativa Plurinacional, de las asambleas departamentales y de los concejos municipales. Todos esos cuerpos representativos de la ciudadan�a iniciar�n pronto sus actividades con nuevos impulsos, inmejorable circunstancia para que se constituyan en n�cleos aglutinadores del esfuerzo propuesto. La numerosa presencia femenina en esos �rganos puede tambi�n ser una garant�a de compromiso con la causa pues como es bien sabido, suelen ser mujeres las principales v�ctimas del irrespeto a los derechos humanos.
Un �nfasis especial propone el Defensor del Pueblo que se ponga en la promoci�n y defensa de los derechos de ni�os, ni�as y adolescentes. Y al hacerlo, identifica a la �complicidad social� como uno de los principales problemas que se debe superar.
Ese aspecto del problema, el de la �complicidad social�, es sin duda uno de los que m�s atenci�n merece y no s�lo en los casos que afectan a los grupos m�s desprotegidos de la sociedad, sino en todos los casos en general. En efecto, no se equivoca el Defensor del Pueblo al cuestionar cierta indiferencia y resignaci�n con que crecientes sectores de la sociedad se desentienden ante casos que, en circunstancias normales, debieran conmover la consciencia colectiva con una intensidad que se echa de menos.
Lanzada la propuesta, corresponde ahora que las instituciones del Estado y de la sociedad civil se sumen a ella y contribuyan a la construcci�n de un plan de acci�n com�n alrededor de la consigna de hacer del a�o 2015 un punto de inflexi�n; un punto en el que se detenga el proceso de deterioro y se inicie la recuperaci�n, tanto en la consciencia colectiva como en la vida cotidiana de nuestra sociedad, del respeto a los derechos humanos.
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