Jueves, 8 de enero de 2015
 

EDITORIAL

P�sima administraci�n del sector el�ctrico

P�sima administraci�n del sector el�ctrico



Todo parece indicar que m�s que ante problemas fortuitos, como sostienen las autoridades del sector, estamos ante un problema estructural

Un nuevo corte de energ�a el�ctrica, que por segunda vez en menos de un mes ha vuelto a paralizar a casi la mitad del departamento de Santa Cruz, ha confirmado una vez m�s que la fragilidad de la cadena de producci�n, transporte y distribuci�n de electricidad es a�n peor de lo que tem�an las m�s pesimistas previsiones.
El asunto, cuya gravedad ya no puede ser soslayada por las autoridades gubernamentales, es doblemente preocupante si se considera que muy pocos pa�ses del mundo est�n tan bien dotados como Bolivia de las m�s favorables condiciones energ�ticas. En efecto, anteayer martes �parad�jicamente el mismo d�a en que se produjo el segundo apag�n de Santa Cruz� se hizo p�blico un informe del Consejo Mundial de Energ�a (WEC, por sus siglas en ingl�s), en el que se ubica a Bolivia en el cuarto lugar entre m�s de 100 pa�ses evaluados en el ranking de seguridad energ�tica.
Tan privilegiado lugar resulta, seg�n el mismo informe, relativizado pues, si se combina el �ndice de seguridad energ�tica con otros dos, el de equidad energ�tica y el de sostenibilidad ambiental, nuestro pa�s baja al puesto 55, por debajo del promedio mundial.
Los datos contenidos en el �ndice del Trilema Energ�tico dejan de ser cuesti�n estad�stica cuando cortes como el de antenoche y el del 8 de diciembre pasado muestran lo que eso significa desde el punto de vista de los resultados pr�cticos.
Ambas vertientes informativas �las fr�as cifras estad�sticas y los apagones recurrentes� convergen alrededor de un solo problema. Es que descartados los factores fortuitos, la �nica explicaci�n al contraste entre las condiciones favorables y los malos resultados es que el sector energ�tico nacional est� siendo mal administrado. As� lo confirma, por otra parte, la poca seriedad con que ante los efectos de sus desaciertos reaccionan las autoridades del sector. Se niegan sistem�ticamente a dar explicaciones veros�miles; no publican los informes a los que la ley las obliga y en lo �nico que coinciden es en el af�n de deslindar responsabilidades y atribuir las dificultades a factores ajenos a su labor.
Como se recordar�, ninguna de las investigaciones anunciadas sobre apagones anteriores ha dado lugar a informes fidedignos. Y si ha habido destituciones, �stas no han hecho m�s que acrecentar las dudas, pues son precisamente los profesionales m�s solventes los elegidos como chivos expiatorios por ser, precisamente por su alto nivel profesional, los menos proclives a incurrir en los actos de servilismo en los que se basa la pir�mide jer�rquica en �ste como en otros sectores de la administraci�n estatal.
En medio de ese panorama poco alentador se destaca especialmente el caso de Guaracachi. Y no s�lo porque las fallas de esa planta son las directas causantes de los dos recientes apagones, sino porque es ah� donde m�s estragos ha hecho la priorizaci�n de los criterios pol�ticos sobre los t�cnicos a la hora de tomar decisiones y seleccionar el personal. As� pues, todo parece indicar que m�s que ante problemas fortuitos, como sostienen las autoridades del sector, estamos ante un problema estructural.