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DESDE LA TIERRA
Contra el horror
Contra el horror
Lupe Cajias.- La formidable movilizaci�n humana del domingo 11 de enero fue una respuesta desde los estados y, sobre todo desde la ciudadan�a, contra el terrorismo que usa la muerte y el miedo para acallar la libertad de expresi�n. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Par�s no viv�a una manifestaci�n similar.
Record� la frase en el cl�max del film �Apocalipsis Ahora�, cuando Marlon Brando pronuncia el discurso que resume la invasi�n estadounidense a Viet Nam y todos los efectos de los conflictos armados: �el horror�, �el horror�. Horror que parece acentuarse este 2015 con la cantidad de noticias sangrientas que llenan los peri�dicos.
No est� lejos 1980 cuando una coalici�n de paramilitares y el fascismo mundial elaboraron una lista de 116 v�ctimas para precipitar el golpe de estado del 17 de julio en Bolivia. El primer asesinado fue el sacerdote y periodista Luis Espinal y s�lo la respuesta de la sociedad civil en las calles fren� el plan de ajusticiamientos. Los periodistas del Semanario �Aqu� continuaron su trabajo venciendo a las amenazas y a la bomba colocada en sus instalaciones. Hasta ahora est�n impunes muchos coautores de esas acciones, incluso algunos responsables dentro de las Fuerzas Armadas.
Pocos a�os despu�s, el narcoterrorismo acribill� a Guillermo Cano, director del prestigioso peri�dico �El Espectador� de Colombia por sus denuncias. Sus hijos y el personal del famoso equipo de investigaci�n de esa publicaci�n siguieron con la tarea, pese al cerco de las bandas y sicarios, a�n despu�s de un bombazo que destruy� su infraestructura y da�� para siempre su estabilidad econ�mica. Cano fue el m�rtir m�s notable pero no el �nico periodista asesinado por denunciar las relaciones de la narcopol�tica en el continente. Los autores intelectuales siguen libres.
Hace poco, conocimos la ca�da de 12 periodistas (algunas fuentes se�alan que son 17) muertos directa o indirectamente por los ataques del Estado de Israel contra la Franja de Gaza, v�ctimas poco famosas y reconocidas en el mundo.
El primer �horror� de toda confrontaci�n civil o internacional es contra el pensamiento, la palabra, el dibujo, la difusi�n de las ideas.
En otro espacio hablaremos de los �excesos� de la revista humor�stica francesa contra sensibilidades religiosas, pero ning�n libertinaje ofensivo puede justificar la acci�n de las balas o las bombas contra un l�piz. Menos a�n la toma de rehenes inocentes en un comercio por ser jud�o y las manifestaciones antisemitas. La estupidez fundamentalista puede precipitar una ola de violencia mundial que nadie podr� controlar.
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