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EDITORIAL
.Libertad de expresi�n y responsabilidad
.Libertad de expresi�n y responsabilidad
De lo que se trata es de garantizar la convivencia pac�fica en las sociedades y, sobre todo, que haya l�mites al poder arbitrario como parte de la defensa de la ciudadan�a
El asesinato de periodistas/caricaturistas del semanario franc�s Charlie Hebdo no s�lo ha provocado una generalizada condena. Tambi�n ha abierto una intensa pol�mica sobre los alcances de la libertad de expresi�n que, como el asesinato, ha sido aprovechado, en algunos casos sin ning�n respeto, para la agresi�n innecesaria en un debate civilizado.
Disipado en algo el humo, conviene referirse a esa d�ada que ata�e a todo ser humano pero, que, lo hace con m�s fuerza a quienes ejercemos el periodismo. Se trata de la �ntima relaci�n entre libertad de expresi�n y responsabilidad. En el debate mencionado, han aparecido posiciones radicales: nada ni nadie podr�a poner l�mites a esa libertad; otras, m�s bien, han puesto �nfasis en que el l�mite a la libertad de expresi�n est� dada por el derecho de los otros, hombres y mujeres.
Tambi�n se ha tratado de utilizar este debate �y con mucha mala fe� para tratar de justificar o explicar el asesinato de los colegas franceses, en un franco ataque a los valores de la cultura de los derechos humanos que, particularmente, desde el fin de la segunda guerra mundial ha dado avances importantes aunque, sin duda, insuficientes.
El tema, pues, y como sucede desde hace mucho tiempo, se presta a intensos debates que ser�n �tiles si se aclaran las respectivas posiciones sin m�scaras de ninguna naturaleza, pero coincidiendo en el valor intr�nseco del ser humano. As�, quienes ejercemos este oficio en el pa�s sabemos que debemos pelear d�a a d�a por defender la libertad de expresi�n consagrada en la Constituci�n Pol�tica del Estado, a la que el poder institucionalizado, y tambi�n los poderes informales, tratan de violar porque est�n conscientes de que la buena informaci�n limita la arbitrariedad.
Pero, tambi�n sabemos que hay l�mites, los que est�n establecidos en la Ley de Imprenta (tan atacada y denostada, as� sea que no se la conozca). De acuerdo con esta norma, se delinque �contra la Constituci�n en los escritos que se dirijan a trastornar, destruir o inducir a su inobservancia, en todo o en parte de sus disposiciones (aclarando que �No se comete delito cuando se manifiestan los defectos de la Constituci�n o de los actos legislativos, administrativos o judiciales, con el objeto de hacer conocer sus errores o la necesidad de su reforma, siempre que no contengan ofensas de otro g�nero)�; se delinque contra �la sociedad, en los que comprometan la existencia o integridad de la Naci�n, o expongan a una guerra extranjera, o tiendan a trastornar la tranquilidad y orden p�blico, o inciten o sostengan conmociones o desobediencia a las leyes o a las autoridades, o provoquen la perpetraci�n de alg�n delito, o sean obscenos e inmorales�, y contra las �personas individuales o colectivas, en los impresos que las injurien directa o indirectamente, sean o no falsas las imputaciones injuriosas!�.
Es decir, de lo que se trata es de garantizar la convivencia pac�fica en las sociedades y, sobre todo, que haya l�mites al poder arbitrario como parte de la defensa de la ciudadan�a.
El debate debe continuar...
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