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EDITORIAL
La creciente concentraci�n de la riqueza
La creciente concentraci�n de la riqueza
Adem�s de las obvias consecuencias econ�micas, la creciente brecha entre ricos y pobres puede llegar a poner en serio riesgo la estabilidad pol�tica
Una vez m�s, dando continuidad a una campa�a que crece con cada a�o que pasa, Oxfam Interm�n, una confederaci�n internacional de 17 organizaciones que trabajan en m�s de 90 pa�ses, ha agitado las aguas en v�speras de la realizaci�n de la reuni�n anual del Foro Econ�mico Mundial (FEM).
En l�neas generales, lo que hace el informe es ratificar�sobre la base de datos objetivos provenientes de instituciones oficiales e informes internacionales� que la tendencia hacia una concentraci�n de la riqueza en cada vez menos manos, mientras que crece en la misma proporci�n el empobrecimiento no disminuye sino que se sigue aceler�ndose.
La excesiva desigualdad de ingresos se sintetiza en el dato de que las 80 personas m�s ricas del mundo acumulan tanta riqueza como los casi 4.000 millones de personas que forman la mitad m�s pobre de la poblaci�n mundial. El informe recuerda tambi�n que esos datos corresponden a cifras oficiales y si se considera que hay grandes vol�menes de riqueza que se ocultan en para�sos fiscales, el balance final es a�n peor.
El fen�meno, seg�n quienes impulsan la campa�a, tiene m�ltiples consecuencias, a cu�l m�s negativa. Entre ellos, destacan el riesgo de que tal situaci�n se traduzca tarde o temprano en brotes de rebeld�a con su consiguiente correlato de inestabilidad pol�tica y violencia. Y desde el punto de vista estrictamente econ�mico, prev�n que los efectos tendr�n tambi�n a mediano y largo plazo un costo alt�simo.
Hasta ahora, tal manera de plantear el asunto ten�a al frente una corriente de opini�n nada desde�able compuesta por quienes relativizan el problema. Ellos arguyen que ese fen�meno no es nada nuevo y que las desigualdades entre ricos y pobres son tan antiguas como la historia misma de la humanidad. Y en efecto, algo de raz�n tienen, como que ni los autores del estudio ni quienes comparten su preocupaci�n pretenden afirmar otra cosa. Lo que se cuestiona es que la crisis econ�mica �que est� socavando las bases materiales de gran parte del mundo� est� llevando esa tendencia a extremos insostenibles, y si no se adoptan las medidas necesarias para revertirla, las consecuencias sociales y pol�ticas podr�an ser dram�ticas en un futuro no muy lejano.
Hasta ahora, la campa�a impulsada por Oxfam s�lo mereci� gestos desde�osos entre los participantes del FEM, con muy pocas excepciones.
Este a�o, en cambio, a la luz de las experiencias acumuladas durante los �ltimos meses, las advertencias de Oxfam han tenido una acogida mucho mejor. As� lo refleja, entre otras, la intervenci�n de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, en un debate sobre la concentraci�n de la riqueza. Al justificar el viraje de su instituci�n, afirm� que "las pol�ticas redistributivas no son contraproducentes para el crecimiento", una idea que hasta hace poco "no formaba parte del pensamiento convencional".
Es probable que ese giro sea a�n insuficiente. Sin embargo, si se observan los antecedentes hist�ricos y el contexto pol�tico y social actual, no cabe duda que en Davos se est� produciendo uno m�s de los giros tan abundantes en los �ltimos tiempos.
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