S�bado, 24 de enero de 2015
 

DESDE LA TIERRA

Falta de verde

Falta de verde

Lupe Cajias.- El traslado masivo de usuarios en las nuevas terminales surgidas por el Telef�rico provoca cambios en diferentes barrios de El Alto y de La Paz, causando beneficios y perjuicios. De hecho, una estaci�n de transporte colectivo suele impactar en su entorno y no coincide con el concepto de �vecindad�.
Uno de los temas m�s mediatizados en estos d�as es la llegada de pasajeros de El Alto que aprovechan espacios de c�sped en Irpavi para realizar �apthapis�, o almuerzos al aire libre. Esta es una costumbre m�s rural que urbana, simp�tica por compartir, antip�tica cuando nadie recoge la basura esperando que sea otro (generalmente �otra�), la m�s pobre, que carga una tarea m�s. Es una distorsi�n cuando la comida se acompa�a con platos de pl�stico y cervezas en lata o se toman locales privados.
La necesidad de espacios para disfrutar en familia es una aspiraci�n de las personas, m�s a�n en las metr�polis que se ahogan en cemento y contaminaci�n. Hay ciudades previsoras que destinaron hect�reas para compensar el humo con el bosque. El Central Park de Nueva York es famoso. Montevideo cuid� desde inicio del Siglo XX el Parque Rod�. Ni qu� decir de Barcelona, cuyos arquitectos combinaron sutiles estilos con grandes espacios de paseo. Berl�n �bajo los tilos� es otro ejemplo.
La Paz tuvo dos momentos de preocupaci�n por ampliar sus �reas verdes, sobre la base del valle original que comienza desde Achocalla hacia el sur, por el curso de los r�os, contrastando con el paisaje terroso de la puna. Alcaldes liberales definieron espacios para las �manchas verdes�: Laikakota al oeste y el perdido Parque Forestal al este, en Llojeta, dise�aron alamedas en el centro y muchas plazas y veredas arboladas, sobre todo en Sopocachi y los Obrajes.
Juan del Granado y Luis Revilla priorizaron los jardines p�blicos y el fomento ecol�gico. Los m�s concurridos son los paseos desde La Florida, Bartolina Sisa, Mallasa. Los visitan familias el fin de semana y colegiales en d�as ordinarios, y ah� se respeta no llevar trago y, en general, la gente limpia sus sobras.
Una gran mayor�a, como ya lo relatamos otras veces, llega desde El Alto y desde las provincias porque ah� no tienen �reas verdes. Aunque podr�an sembrar �rboles y comenzar a ocupar amplios terrenos con ese fin. Lastimosamente los escasos esfuerzos para sembrar flores en las veredas alte�as tropiezan con la maldad de los propios vecinos que las destruyen, como sucedi� el 2014. El verde deber�a ser un derecho para todos y no la excepci�n. Es asunto de alcaldes y de ciudadanos.