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EDITORIAL
Por un carnaval diferente
Por un carnaval diferente
A lo largo de los �ltimos a�os, a excepci�n de escasos intentos para controlar esa situaci�n y para recuperar la identidad del carnaval sucrense, lo �nico que se ha hecho es dictar normas que en la pr�ctica casi nunca se han cumplido.
Ya resulta tedioso el tener que referirse, cada a�o, al desorden que provocan en las calles de la ciudad los festejos y juegos precarnavaleros, tanto por la excesiva anticipaci�n con que comienzan, como por el desorden callejero que estos provocan todos los fines de semana.
Y es que desde las primeras semanas de cada a�o, sin que exista autoridad capaz de poner las cosas en su sitio, se repiten las mismas escenas para la poblaci�n, que tiene que soportar la agresi�n del juego con globos de agua y, por supuesto, y el triste espect�culo p�blico que ofrecen las comparsas precarnavaleras con adultos y j�venes de corta edad perturbados por los efectos del alcohol.
Esta debe ser la �nica ciudad en la que se tolera el juego carnavalero �con las expresiones por todos conocidas� apenas concluidas las celebraciones de fin de a�o; es decir, durante dos y hasta tres meses.
El perjuicio para la ciudadan�a es enorme. Los ciudadanos que buscan en el s�bado o domingo un d�a de paseo o descanso, tienen que evitar salir a las calles y, si lo hacen, deben arriesgarse a ser agredidos por el indiscriminado, y a veces torpe, juego con globos de agua. Las comparsas precarnavaleras interrumpen, a su gusto y antojo, el tr�fico vehicular, precisamente donde m�s tr�nsito de motorizados existe: en el centro hist�rico de la ciudad. Y lo que es peor, la fama que estos hechos le han dado a nuestro carnaval hace que propios y extra�os resuelvan marcharse a pasar esas fiestas en otra ciudad, lo que constituye un verdadero atentado a las aspiraciones tur�sticas de Sucre.
Mientras ciudades como Oruro, Santa Cruz, Cochabamba o Tarija (sin olvidar el atractivo que ofrecen otros carnavales provinciales) preparan el Carnaval con particularidades que de por s� las hacen atractivas al gusto del p�blico, las caracter�sticas del Carnaval de Sucre (como podemos apreciar cada fin de semana) son lamentables.
A lo largo de los �ltimos a�os, a excepci�n de escasos intentos para controlar esa situaci�n y para recuperar la identidad del carnaval sucrense, lo �nico que se ha hecho es dictar normas que en la pr�ctica casi nunca se han cumplido.
Y no se debe perder de vista que si las disposiciones legales no son emitidas para hacerlas respetar, entonces lo �nico que se est� haciendo es alimentar un consuetudinario desacatamiento de la norma.
Es importante recalcar que adem�s de planificar, normar y conducir el desarrollo de las fiestas de Carnaval, el Municipio est� llamado a dotarles de un sentido cultural y de identidad que, al margen de traducirse en una oportunidad para revitalizar la memoria hist�rica sucrense, pueda hacer que estas celebraciones se constituyan en un aut�ntico producto tur�stico, digno no solamente de ser vivido por las habitantes de la Capital, sino igualmente por sus visitantes.
No es bald�o el menor de los esfuerzos que se realicen para asegurar que Sucre revierta la pobre imagen de su Carnaval.
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