Mi�rcoles, 11 de febrero de 2015
 
�Pesimismo o realidad?

�Pesimismo o realidad?

Gast�n Solares �vila.- Cuando uno llega al aeropuerto Juana Azurduy de Padilla, la tarjeta de presentaci�n al dejar el edificio Terminal es la cantidad de mendigos que apabullan a los pasajeros, sobre todo a los turistas, a quienes jalan su ropa pidiendo una limosna. No se sabe si son mendigos de verdad o si son aquellos que como llamaba el Cardenal Maurer pertenecen a la mendicidad profesional. Su n�mero aumenta cada d�a y no ser�a raro que en cualquier momento formen su sindicato.
A la salida del aeropuerto, los ojos ven letreros de se�alizaci�n acabados de viejos, casetas de mala muerte que sirven comida, ins�litamente pintadas con publicidad de empresas supuestamente �serias�, jardineras centrales que son basureros, carreteras llenas de parches y gran cantidad de edificios a medio construir. Felizmente las apachetas han desaparecido y el camino por la avenida Juana Azurduy tiende a mejorar. Era una pena que el cruce a uno de los pocos barrios residenciales, tenga apariencia de cementerio. La primera vista panor�mica demuestra que el turista ha llegado a la ciudad del ladrillo visto sin terminar, cuando hab�a venido a conocer la ciudad blanca.
Cuando por fin llega al centro hist�rico se asombra de su belleza y se lamenta del estado de aceras y calzadas, se sorprende del desorden y ve a la gente corriendo de una acera a otra, escapando de los veh�culos, pero le resulta interesante porque se da cuenta que es parte del turismo de aventura, ya que es una aventura llegar con vida a la acera opuesta. Se da cuenta tambi�n de que es un pa�s sui g�neris porque es el �nico en el mundo en el que tienen la primera prioridad los veh�culos grandes, despu�s va decreciendo esa prioridad por tama�o, hasta llegar a las motos, a alguna que otra bicicleta, les toca el turno a los perros y finalmente a los peatones.
Bella ciudad de contrastes. Se encuentra de pronto frente a una singular mezcla arquitect�nica entre lo colonial y lo republicano. Hay fachadas que impresionan por su hermosura, como la de la Casa de la Libertad, o la de la de al lado que llega a la esquina, cuya imponente restauraci�n se asoma lentamente escap�ndose de los pl�sticos que todav�a la tapan. Adem�s, es blanca, gracias al buen criterio de sus nuevos propietarios.
Hay otras, como la de varios hoteles y edificios que respetan el blanco o colores muy claros, pero hay muchas otras tambi�n, que han empezando a imitar el mal ejemplo pintando de colores fuertes las molduras y los marcos, inclusive en casonas que pertenecieron a defensoras tradicionales de nuestras caracter�sticas y tradiciones.
Este panorama ya no s� si es real o fruto de mi pesimismo, siendo generalmente optimista en todo aspecto. Por eso titulo a mi nota con una pregunta que a mis generosos lectores les pido contestar.
Confieso sinceramente que estoy seriamente preocupado porque me estoy obsesionando con mi amor a Sucre. Esta bella Capital de la Rep�blica o del Estado cada d�a pierde terreno. Ya no tenemos autoridades que reclamen sus derechos, ya no hay Comit� C�vico porque los nuevos asamble�stas, como muchos otros antiguos, lo usaron de escalera pol�tica. Ya no hay quien se pregunte siquiera por qu� no incluye el Papa en su visita a Bolivia a la sede del Arzobispado de La Plata, o por qu� no se usa el Centro de Convenciones en cumbres pol�ticas, diplom�ticas, consulares o culturales. Todo el mundo se ha resignado y se ha contagiado de un marasmo colectivo como si hubi�ramos perdido el entusiasmo de vivir.
Finalmente, el turista se conforma con pasear en calles sucias y destruidas, en el parque Bol�var, cerrado para la mayor�a de los ciudadanos en beneficio de una docena de puestos de comida barata.
Hagamos algo por cambiar las cosas, entre todos. Aportemos recursos a la Iglesia o al Municipio para acabar con la exagerada mendicidad callejera. Busquemos la forma de trabajar en equipo. Mientras tanto, por favor respondan: �Es pesimismo o realidad lo afirmado en esta nota?