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Lecciones de Argentina para Grecia
Lecciones de Argentina para Grecia
Raquel Fern�ndez y Jonathan Portes.- Hace 13 a�os, Argentina estaba en una situaci�n desesperada. Su peso estaba vinculado con el d�lar en un nivel que exced�a con mucho su valor. Su deuda exterior era insostenible y la presi�n pol�tica de los Estados Unidos imped�a a su d�bil Gobierno renegociar un programa de rescate que, como sab�a incluso el Fondo Monetario Internacional, no era realista.
Actualmente, cuando Grecia afronta muchos de los mismos problemas, vale la pena examinar m�s detenidamente las lecciones aprendidas de la crisis de Argentina. En aquella �poca, nosotros calificamos la pol�tica adoptada de �demencia econ�mica y pol�tica... Cada una de las rondas de recortes presupuestarios ha agravado la recesi�n, ha aumentado la tensi�n social y ha reducido a�n m�s la confianza. Ni el FMI ni ning�n otro aconsejar�an a un pa�s desarrollado que adoptara semejantes pol�ticas masoquistas y autodestructivas... Ya es hora de que esto se acabe�.
En la mayor parte, est�bamos en lo cierto. Era, en efecto, hora de que se acabara. El Gobierno se desplom� r�pidamente y fue substituido por otro que devalu� la divisa y suspendi� el pago de las deudas del pa�s y, sin embargo, las predicciones generalizadas de una cat�strofe no se hicieron realidad. La crisis econ�mica era bastante real, pero ya hab�a tocado fondo. Unos meses despu�s, se reanud� el crecimiento... y alcanz� un asombroso 8 por ciento durante los cinco a�os siguientes.
Sin embargo, sobre una cosa est�bamos equivocados: la suposici�n de que ning�n pa�s desarrollado permitir�a que se le infligieran semejantes pol�ticas da�inas. Los economistas pueden haber aprendido de la Historia, pero los pol�ticos parecen condenados a repetirla. De nuevo, en Grecia, el FMI ha recibido presiones de pol�ticas con estrechez de miras para que respaldara un programa que, como sabe perfectamente, ni es sostenible ni redundar� en provecho del pa�s.
Sacrificar los intereses de Grecia en nombre de la estabilidad financiera sist�mica europea puede haber sido en otro tiempo la v�a id�nea que siguiera el FMI, pero all� la crisis ya ha superado el punto en el que esas pol�ticas han dejado de estar justificadas. Ahora que el Gobierno ineficaz e impopular ha sido barrido (otra predicci�n acertada), es hora de que el resto de Europa arregle el embrollo financiero. No se lograr� imponiendo los pagos de una deuda imposible para recalcar un principio �moral�; es la actitud que, lamentablemente, las autoridades de la zona del euro parecen decididas a adoptar.
La primera lecci�n de Argentina es la de que, si la econom�a est� de tu parte, puedes y debes hacer caso omiso de los pol�ticos que profeticen un desastre. La inmensa mayor�a de los economistas (fuera de Alemania) convienen en que se debe condonar la deuda de Grecia y relajar su pol�tica fiscal. Tampoco hay la menor duda de que �sa es la opini�n de los economistas superiores del FMI; por ejemplo, el jefe del Departamento Europeo del Fondo, Reza Moghadan, que recientemente abandon� su cargo, ha pedido que se reduzca la deuda griega a la mitad.
La segunda lecci�n de la crisis argentina es la de que un per�odo corto de agitaci�n pol�tica puede costar sorprendentemente poco en comparaci�n con un largo per�odo de aplicaci�n absurda de unas pol�ticas mal concebidas. El hecho de que los valores griegos est�n tambale�ndose y los rendimientos de los bonos est�n dispar�ndose apenas significa nada; despu�s de siete a�os de contracci�n econ�mica y sufrimiento humano peor que durante la Gran Depresi�n del decenio de 1930, ni siquiera una gran inestabilidad es una raz�n para empe�arse en seguir aplicando pol�ticas fracasadas.
La experiencia de Argentina indica que, despu�s de un cambio de pol�tica, la recuperaci�n puede llegar de forma sorprendentemente r�pida. El resultado de un acuerdo que reestructure la deuda griega, junto con un gobierno estable y pro reformas, ser�a un r�pido restablecimiento de la confianza y una reanudaci�n r�pida del crecimiento.
Pero la tercera lecci�n entra�a una gran salvedad. Grecia debe reconocer que sus problemas fundamentales han sido obra suya. Sus d�ficits por las nubes y sus deudas insostenibles eran s�ntomas de graves patolog�as: un sector p�blico disfuncional, un sector privado no competitivo y una minor�a dominante que renunci� a cumplir con sus obligaciones y, en lugar de afrontar los problemas del momento, utiliz� el Estado como medio para proporcionar empleos a pol�ticos adictos.
El nuevo Gobierno de Grecia no debe utilizar a la Uni�n Europea �o a Alemania� como chivo expiatorio. Grecia no necesita una reforma estructural radical.
Desde luego, eso no significa que el nuevo Gobierno deba continuar con todas las pol�ticas a las que sus predecesores accedieron. Los planes para aumentar el salario m�nimo, por ejemplo, no deben plantear problemas, pues en relaci�n con la productividad seguir� siendo inferior al de Francia o del Reino Unido.
De forma similar, una extensa experiencia en los pa�ses tanto en desarrollo como desarrollados indica que la privatizaci�n con frecuencia provoca desastres cuando se emprende en plena crisis fiscal. En lugar de una mayor eficiencia, el resultado es con demasiada frecuencia una liquidaci�n de activos estatales a personas o empresas bien relacionadas. Paralizar la privatizaci�n es enteramente sensato.
Y, sin embargo, Grecia tiene mucho que hacer. Su Gobierno debe cooperar con el FMI para formular un programa que combine equidad y eficiencia, es decir, fomentar la competencia, desmantelar los oligopolios y apoyar a los empresarios y la innovaci�n. Al mismo tiempo, Grecia necesita un programa muy s�lido para abordar el empleo juvenil: un New Deal para una generaci�n que ha sido traicionada.
La cuarta lecci�n de Argentina adopta la forma de un cuento ejemplar. En 2002, el nuevo Gobierno prometi� no s�lo la recuperaci�n, sino tambi�n una reforma del disfuncional sistema pol�tico, cosa que no cumpli�. Aprovech� su �xito econ�mico inicial y la historia, pol�ticamente conveniente, de que los problemas del pa�s eran culpa de extranjeros para volver a incumplir sus promesas.
Un auge de los productos b�sicos que dur� un decenio dio un respiro econ�mico a Argentina, pero en ning�n momento se abordaron las causas subyacentes de sus patolog�as econ�micas y pol�ticas. M�s de un decenio despu�s, resulta deprimente que muy poco haya cambiado.
No es probable que Grecia goce de un respiro brindado por un auge de los productos b�sicos. Para poder situarse en la v�a hacia una recuperaci�n sostenible, carece de tiempo que perder.
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