Mi�rcoles, 11 de febrero de 2015
 

LIBERTARIA

No hay condones gratis

No hay condones gratis

Luis Christian Rivas Salazar.- El Ministerio de Salud de Bolivia mediante un ej�rcito de mil voluntarios repartir� dos millones de preservativos de forma �gratuita� durante el Carnaval. Inmediatamente pens� en el aforismo que se le suele atribuir a Milton Friedman, que dice: �No hay almuerzo gratis�, es decir, que cualquier beneficio que se reciba siempre tiene un costo asociado, aunque lo paguen otros; los servicios que el Estado suele brindar como �gratuitos� son previamente pagados por los contribuyentes. Entonces alguien est� pagando esos condones, los use o no.
Pas� por mi mente una serie de im�genes de carnavales pasados. Por ejemplo, recuerdo como unos voluntarios que empezaron a repartir los preservativos, entre comparsa y comparsa, desataron el desorden de jovenzuelos para recibir sus globitos, despu�s en medio de la joda, bailes, bebida y risas, se empezaron a ver preservativos inflados de varios colores revoloteando entre las manos de los espectadores para evitar que caigan al piso. As� empiezan partidos masivos de voleibol, lo peor que a uno le puede pasar es que una de esas gomas lubricadas choquen contra el rostro, ese es el chiste del juego.
El Ministerio estima que habr� un par de millones de penetraciones vaginales o anales durante la fiesta de la carne. Claro, dicen que la palabra Carnaval proviene del italiano carnevale, que ser�a algo as� como quitar la carne porque se empezar�a el ayuno de cuaresma. Pero para el vulgo es solamente la fiesta de la carne, gula y lujuria, desde saborear puchero, parrillada y baile, hasta el choque sexual de cuerpos sudorosos. Una fiesta caracterizada por la voluptuosidad, embriaguez y desenfreno de los m�sculos excitados.
El fil�sofo Jos� Ortega y Gasset ten�a una interpretaci�n peculiar de esta fiesta: �El Carnaval, hoy ya moribundo, ha sido la perpetuaci�n en las sociedades cristianas occidentales de la gran fiesta pagana dedicada a Dionisos, el dios orgi�stico que nos invita a despersonalizarnos y a borrar nuestro yo diferencial y sumirnos en la gran unidad an�nima de la Naturaleza. Basta esto para que presumamos en �l una divinidad oriental. Y, en efecto, seg�n el mito hel�nico, Dionisos llega reci�n nacido de Oriente en un nav�o sin mariner�a ni piloto. En la fiesta, este nav�o, con la figura del dios, era transportado por calles y campos en un carro, en medio de la muchedumbre embriagada y delirante. Este carrus navalis es el origen de nuestro vocablo carnaval, fiesta en que nos ponemos m�scaras para que nuestra persona, nuestro yo, desaparezca. De aqu� que la mascarita hable con voz fingida a fin de que tambi�n su yo resulte otro y sea irreconocible. Es la gran fiesta religiosa de jugar los hombres a desconocerse entre s�, un poco hartos de conocerse demasiado. La car�tula y el falsete de la voz permiten, en esta magn�fica festividad, que el hombre descanse un momento de s� mismo, del yo que es, y vaque a ser otro y, a la par, se libre unas horas de los t�s cotidianos en torno�.
�Por otro lado, ser� que la totalidad de los condones se reparten para la fiesta anual orgi�stica? Bueno, no es algo que voy a cuestionar para no ser aguafiestas, ni mucho menos mencionar que desde hace lustros existen estos preservativos �gratuitos� en los moteles durante todo el a�o. Se trata de una forma paternal que tiene el Estado para evitar que los ciudadanos vistos como infantes se contagien con enfermedades de transmisi�n sexual y las mujercitas queden embarazadas por el pepino, famoso personaje carnavalero.
Llega Carnaval y el cuerpo lo sabe, el esp�ritu se contagia de un humor dionis�aco sin reparar si es un s�cubo, un comparsero o el Rey Momo quien te lleva del brazo para saltar, bailar y compartir alegr�a y diversi�n.