Jueves, 12 de febrero de 2015
 

OBJETIVOS DEL MILENIO POST 2015

Saneamiento b�sico: El camino a una mejor salud

Saneamiento b�sico: El camino a una mejor salud

Bjorn Lomborg.- La mayor�a de nosotros tenemos la suficiente suerte de tomar por sentado el saneamiento b�sico, como el agua corriente y los inodoros. Pero 2.500 millones de personas �casi la mitad del mundo en desarrollo� carecen incluso de una letrina b�sica, y 1.000 millones tienen que recurrir a lo que se conoce educadamente como defecaci�n al aire libre. En Bolivia, 2.460.000 personas en las �reas rurales a�n carecen de saneamiento b�sico, y en toda Am�rica Latina esto afecta a m�s de 100 millones de personas.
750 millones de personas en todo el mundo no tienen acceso a ning�n tipo de fuente elemental de agua potable. Cada d�a, 136 millones de residentes urbanos pasan m�s de 40 minutos diarios recolectando agua. Cada d�a, m�s de 600 millones en �reas rurales usan m�s de una hora para ir a buscar su agua. En Bolivia, 970 mil personas a�n carecen de acceso elemental al agua, un destino compartido con 37 millones en Am�rica Latina.
La buena noticia es que podemos hacer algo. En los �ltimos 25 a�os, m�s de 2 mil millones han obtenido acceso a un agua mejor, y casi 2 mil millones al saneamiento.
Por otra parte, resulta ser una buena inversi�n. Invertir un d�lar en saneamiento b�sico puede proporcionar $3 en beneficios. El abastecimiento de agua b�sico en el hogar puede proporcionar a�n m�s beneficio, dando m�s de $4 en beneficios por cada d�lar gastado. Deshacerse de la defecaci�n al aire libre puede ayudar a rondar los $6 por d�lar gastado.
Hacer este tipo de an�lisis es dif�cil, pero vale la pena. Al final del siglo, la comunidad mundial se comprometi� a un conjunto de objetivos en el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, destinados a mejorar el mundo tanto como sea posible en los pr�ximos 15 a�os. Su objetivo de agua y saneamiento ayud� a 2 mil millones de personas a tener un mejor acceso.
Ahora, con la fecha l�mite acerc�ndose r�pidamente, 193 gobiernos nacionales tienen como objetivo construir sobre los �xitos ya alcanzados y acordar un nuevo conjunto de metas para mejorar la vida de las personas a�n m�s hacia 2030.
Pero, los recursos y las capacidades no son infinitos, as� que tenemos que hacer esto correctamente. Es por eso que el Copenhagen Consensus Center, mi grupo de expertos, les ha pedido a m�s de 60 equipos de economistas expertos analizar algunas de las propuestas m�s prometedoras presentadas, y hacer sus propias recomendaciones para lo que deber�a constituir la presentaci�n final.
As� que, �cu�l es la justificaci�n para priorizar el agua potable y el saneamiento? El beneficio m�s evidente se presenta en forma de una mejor salud. Proporcionar incluso letrinas e instalaciones b�sicas para lavarse las manos, implicar�a un gran impacto en la propagaci�n de enfermedades. Hay una serie de enfermedades infecciosas transmitidas por el agua que podr�an ser mitigadas. Las principales y m�s mort�feras son las que causan diarrea, como el c�lera y una serie de infecciones virales. Estas son una causa importante de muerte, sobre todo entre los ni�os peque�os, pero los adultos infectados pueden estar demasiado enfermos como para trabajar, y los ni�os mayores podr�an no estar en condiciones de asistir a la escuela.
El otro gran beneficio es el ahorro de tiempo. El an�lisis de los objetivos b�sicos de abastecimiento de agua y saneamiento asume que la gente en las aldeas rurales ya no tendr� que pasar una hora diaria en promedio recolectando agua, sino que podr�a recolectar la misma cantidad en 20 minutos. En las zonas urbanas �que continuar�n creciendo r�pidamente en las pr�ximas d�cadas� se espera que la gente pueda reducir a la mitad el tiempo necesario para recoger el agua, de 40 a 20 minutos. Para un norteamericano o europeo eso podr�a sonar a�n excesivo, pero el ahorro de tiempo y la mejora de la salud que derivan de algo tan rudimentario como esto, ser�a un enorme beneficio para cientos de millones de personas.
Dado que habr� mil millones de personas m�s en la poblaci�n mundial en los pr�ximos 15 a�os, conseguir agua y saneamiento para todos requerir� un esfuerzo considerable. Sin embargo, un equipo de economistas del Banco Mundial ha estimado que la provisi�n de saneamiento para m�s de 3 mil millones de personas, costar� alrededor de $31 mil millones anualmente. Este es el costo de proveer soluciones de tan bajo costo como letrinas secas en �reas rurales e inodoros con descarga a una fosa s�ptica en las �reas urbanas, compartidos por menos de 30 personas. No obstante, los beneficios ascender�n a $92 mil millones anualmente aproximadamente, tres cuartos de los cuales son beneficios en tiempo, y el restante cuarto son beneficios a la salud. Esto significa que cada d�lar invertido en saneamiento ayudar� a los m�s vulnerables del mundo en alrededor de $3, medido en una mejor salud y menos tiempo perdido.
Proporcionar agua mejorada a 2300 millones de personas m�s tendr� un costo de $14 mil millones anualmente. Esto no significa una red de agua corriente seg�n la norma del mundo industrializado para todos los hogares, sino simplemente proporcionar una fuente de agua comunitaria protegida, como un pozo, manantial y perforaci�n, o agua de lluvia recolectada a la que se puede llegar en 30 minutos o menos. Otra vez, crear� beneficios mucho mayores con menos enfermedades y muerte, y con menos p�rdida de tiempo. En general, los beneficios se estiman en $52 mil millones anualmente, de manera que cada d�lar gastado generar� $4 de beneficios.
Un alto en el camino hacia un mejor saneamiento es simplemente evitar la defecaci�n al aire libre con letrina compartida o ba�os comunitarios. Porque esto es incluso m�s barato en $13 mil millones al a�o, cada d�lar puede ofrecer un beneficio sustancial de $6.
En resumen, hay una justificaci�n fuerte a favor de invertir en la mejora del abastecimiento de agua y el saneamiento. Esto ayudar�a a la mitad de la poblaci�n de este mundo y beneficiar�a principalmente a los m�s pobres. El argumento econ�mico es tan fuerte como el moral.