Lunes, 23 de febrero de 2015
 

PAREMIOLOCOGI@

La peor de las sociedades: Alcohol & violencia

La peor de las sociedades: Alcohol & violencia

Arturo Y��ez Cortes.- Pasado el Carnaval y como si fuera el d�a siguiente de una guerra o alguna otra calamidad, estamos contabilizando sus muertos, heridos y otras v�ctimas, debi�ndose tambi�n sumar anteriores v�ctimas de las precarnavaleras.
No es que sea aguafiestas, aburrido ni pesimista, sino �dir� con Antonio GALA� soy un optimista bien informado, lo que me lleva nuevamente a cuestionar sobre lo inteligente, �til y razonable que resulta para una sociedad que se dice civilizada, entregarse hasta las �ltimas consecuencias por d�as y hasta semanas al dios Momo, con esos resultados, es decir la secuela de �para escribirla en t�rminos muy grossos� hechos violentos. Y aunque existen otras �oportunidades� parecidas (a�o nuevo, etc.), el Carnaval bate todos esos tristemente r�cords, tanto por su anticipaci�n �en Sucre se le mete nom�s apenas pasado el A�o Nuevo- como por su duraci�n de varios d�as y noches completas.
Aunque no existe un estudio sistem�tico, el simple an�lisis de las reales causas de esos hechos violentos producidos a diario en nuestro pa�s, tienen como causa com�n el uso de alcohol y en menor medida de estupefacientes como sus principales factores desencadenantes �aunque interact�an usualmente otros con diversa intensidad. As� el estado de la violencia, pareciera que somos una sociedad sadomasoquista que gusta producir(se) esos lesivos resultados que afectan a seres humanos y a sus familias, no s�lo por el lapso que dura la borrachera, sino persisten frecuentemente de manera sostenida y pueden sensiblemente marcar hasta de por vida a sus v�ctimas.
Mucho me temo que nos estamos acostumbrando a la peor de las sociedades, aquella producida entre el alcohol y la violencia. �Ser� casualidad que las utilidades de la principal f�brica de cerveza en Bolivia del a�o pasado fueron US$ 360 millones, m�s o menos un mill�n diarios? Prueba de aquella peligrosa sociedad, acontece en esas fiestas en lugares de concentraci�n en nuestra ciudad o cualquier otra, por ejemplo la Plaza 25 de Mayo o la Avenida Las Am�ricas. Basta ver por breves minutos el comportamiento violento de individuos que al influjo del alcohol principalmente, lanzan con la mayor fuerza posible globos en contra de la humanidad de personas �sobre todo mujeres j�venes� que tienen la desgracia de atravesarse por su camino. Sostengo que no se trata ya de un juego �que fuera por cierto plausible entre quienes decidan participar�, sino de un mecanismo de agresi�n, con tintes de machismo o sesgo de g�nero en contra principalmente de las mujeres, pues pareciera que el prop�sito no es ni la diversi�n y menos el galanteo, sino el causar sufrimiento o dolor.
Disculpando mi ingenuidad legal, a prop�sito la flamante Ley No. 348 para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia, define entre sus art�culos que situaci�n de violencia es el conjunto de circunstancias y condiciones de agresi�n en las que se encuentra una mujer, en un momento determinado de su vida; que la violencia constituye cualquier acci�n u omisi�n, abierta o encubierta, que cause la muerte, sufrimiento o da�o f�sico, sexual o psicol�gico a una mujer u otra persona (�) por el s�lo hecho de ser mujer y, finalmente, concept�a al agresor o agresora, como quien comete una acci�n u omisi�n que implique cualquier forma de violencia hacia la mujer u otra persona. Para qu� acordarme de la Ley No. 259 de 2012 de control al expendio y consumo de bebidas alcoh�licas que, aunque le parezca incre�ble, proh�be su venta y consumo en v�as p�blicas. Por lo que acontece, no cabe m�s remedio que atribuirle raz�n al proverbio chino que dice: �Como no podemos cambiar a los hombres, no nos cansamos de cambiar las leyes�.