Jueves, 26 de febrero de 2015
 

SURAZO

Nuestro festival

Nuestro festival

Juan Jos� Toro Montoya / Hay gastos que no por ser suntuosos dejan de ser necesarios. Uno de ellos es, a mi juicio, el dinero empleado para que el rali Dakar pase por Bolivia. Para el Salar de Uyuni, el monto invertido este a�o �cuando los competidores s� pasaron por el mar blanco� tendr� un efecto multiplicador que se traducir� en un fuerte incremento de visitas al que ya es el principal atractivo tur�stico del pa�s. La explicaci�n para ello es sencilla: las personas que nunca escucharon hablar del gran salar ahora saben de su existencia gracias a las im�genes que recorrieron el mundo cuando la competencia pas� por esa maravilla natural.

Lo mismo podr�a ocurrir con el anunciado festival de m�sica que se realizar�a en alg�n lugar de Cochabamba con el confeso prop�sito de opacar al que se realiza anualmente en Vi�a del Mar.

Claro que una cosa es promocionar un atractivo �nico en el mundo, como es el salar, y otra muy distinta competir con un festival que se ha convertido en una monstruosa empresa luego de crecer ininterrumpidamente durante 55 a�os.
Por ello, intentar emular el festival chileno podr�a representar un enorme gasto cuya recuperaci�n tardar�a a�os. Se impone, entonces, ser m�s inteligente que hormonal. Despu�s de todo, para nadie es un secreto que la idea del festival boliviano surgi� luego de que Vi�a le rob� a Ch�ila Jatun su merecido premio en 2014, cuando el fallo de Paloma San Basilio consagr� a �la P�jara� pese a que los reto�os de Los Kjarkas hab�an sido notoriamente superiores.
S�. La parafernalia de Vi�a del Mar est� dirigida, en parte, a consagrar a los m�sicos chilenos en el marco de un nacionalismo que se exacerb� en Chile durante la dictadura de Pinochet y se mantiene pese a la evoluci�n democr�tica. Lo malo, para nosotros, es que no importa cu�nto pataleemos, nuestros pedidos de justicia no ser�n atendidos por nadie. Despu�s de todo, esto no es como la demanda mar�tima.
Por tanto, dejemos los agravios a un lado y veamos qu� tan conveniente es organizar un �megafestival� de m�sica en el centro del centro de Sudam�rica.
Durante a�os, los bolivianos nos quejamos por el constante robo de nuestro patrimonio cultural por parte de nuestros vecinos �Chile, particularmente�. �Qu� tal un festival con suficiente proyecci�n internacional como para que sea una vitrina en la que podemos reivindicar los derechos que tenemos sobre nuestro folklore? A partir de ah�, es f�cil teorizar que el festival de Cochabamba tendr�a que ser folkl�rico, dotado de buenos premios y con mecanismos que permitan que los ganadores alcancen reconocimiento internacional.
Pero, ojo,� si criticamos a Chile por instrumentalizar su festival, no repitamos su error. Si organizamos el nuestro, el reglamento tendr�a que prohibir que los ganadores sean bolivianos. S�. La pregunta m�s l�gica a esa propuesta es ��qu� ganar�amos nosotros?� Para empezar, dignidad, esa que Chile nos quit� cada vez que nos arrebat� el premio de las manos y la misma que nos permitir�a se�alarlo ante el mundo como un organizador de fraudes. Lo segundo ser�a, como qued� dicho, convertir al festival en una vitrina de nuestro folklore, una que bien podr�an aprovechar nuestros muchos y muy talentosos artistas bolivianos.