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CARA O CRUZ
Amalia Pando, Defensora del Pueblo suplente
Amalia Pando, Defensora del Pueblo suplente
Ra�l Pe�aranda U. / El Defensor del Pueblo hace un trabajo decente. Ante la fort�sima presi�n gubernamental, Rolando Villena ha logrado mantener la independencia de su instituci�n, una de las pocas entidades estatales que escapa al control del oficialismo. Sus acciones ayudan a mantener ciertos derechos de los ciudadanos afectados por arbitrariedades e injusticias.
Pero el pa�s tiene una segunda Defensora del Pueblo, Amalia Pando, la periodista de radio Erbol. En las �ltimas dos semanas ha demostrado toda su valent�a e influencia cargando contra un siniestro grupo de fiscales que extorsionaba, mandaba torturar y robaba a pobres ciudadanos que no ten�an a quien acudir. Una de esas fiscales no pagaba el alquiler del departamento en el que viv�a. Claro, en un pa�s en el que campea la impunidad, a Patricia Santos, nada menos que Fiscal de Distrito de La Paz, simplemente no hab�a c�mo forzarla a que cumpla con sus responsabilidades. Hasta que la Defensora del Pueblo alterna hizo su trabajo y la forz� a salir de ese departamento y, adem�s, pagar la deuda de m�s de 12.000 d�lares que ten�a con la propietaria de la vivienda. Lo hizo r�pidamente, para evitar que el esc�ndalo siguiera. �As� que ten�a la plata!
Entre otros fiscales que han sido investigados por la Defensora Pando est� tambi�n Humberto Quispe. P�gina Siete, con reportajes firmados por Daniela Romero, y Erbol lograron destapar otro caso que la justicia se negaba a atender. Los afectados del fiscal Quispe, que incluso formaron una asociaci�n de v�ctimas, acudieron a todas las entidades a su alcance para lograr justicia. Pero nadie los escuch�. Por ejemplo, ni la ministra de justicia Virginia Velasco Condori, ni la anterior, Cecilia Ayll�n, o la ministra Anticorrupci�n, Lenny Valdivia, y menos a�n su antecesora, Nardi Suxo, movieron un dedo.
Otros medios de comunicaci�n, por ejemplo Cadena A, se sumaron a la campa�a hasta que la presi�n fue tanta que el fiscal general, Ramiro Guerrero, quien conoc�a las denuncias desde hace meses pero no hac�a nada, finalmente destituy� al ahora exfiscal Quispe. Pero no ser�a nada raro que, dentro de unos meses o a�os, Quispe est� nuevamente a cargo de una fiscal�a.
En un escenario en el que el Parlamento, la Contralor�a, la Fiscal�a General, los tribunales electorales, las exsuperintendencias, los sindicatos campesinos e ind�genas y en general todas las instituciones estatales son meros ap�ndices del Gobierno, la pluralidad democr�tica y los derechos de los ciudadanos est�n gravemente amenazados.
La cantidad cada vez mayor de medios controlados por empresarios amigos del Gobierno o cooptados por toneladas de publicidad gubernamental no hace otra cosa que agravar la situaci�n. El pu�ado de diarios que publica esta columna, adem�s de algunas radios y canales, todav�a mantienen, contra viento y marea, su independencia. Esos son los �ltimos espacios a los que los ciudadanos pueden acudir.
El de los fiscales no es el �nico caso que ha atendido en los �ltimos a�os la Defensora del Pueblo suplente. Gracias a la libertad que le da su medio de comunicaci�n, Pando amonesta al Presidente cuando se despacha alguna de sus diatribas machistas; hace notar las falencias de los tribunales electorales, indisimuladamente proclives al oficialismo; defiende los derechos del magistrado Gualberto Cusi, maltratado por un ignorante exministro de salud; defiende a las mujeres agredidas por sus parejas; identifica a polic�as que violan la ley y cometen atropellos; hace conocer sobreprecios en compras estatales; y denuncia las irregularidades del Fondo Ind�gena. No est� exenta a cometer errores, como es l�gico, y seguramente lo ha hecho, pero en su caso es mejor actuar por exceso que por omisi�n en su empe�o en ayudar a mantener viva la alica�da democracia boliviana. Que la fuerza la acompa�e.
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