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DE-LIRIOS
¿Machismo?, ¡no me digan!
¿Machismo?, ¡no me digan!
Rocío Estremadoiro Rioja.- Qué maravilla que la metida de mano del Alcalde de Santa Cruz haya causado tanto revuelo en los medios y redes sociales. A ver si, esta vez, es posible que sea sancionado verdaderamente el abuso de una autoridad y no acontezca como con el caso del Asambleísta violador de Chuquisaca, cuyo delito se sumerge en las aguas del fácil olvido de los bolivianos y de la impunidad.
Lo curioso es que si bien puede causar indignación colectiva esta expresión de machismo trasnochado del burgomaestre cruceño, el machismo cotidiano y silencioso sigue siendo el pan de cada día en la conciencia e inconsciencia colectiva.
Por ejemplo, ahora que está en boga el tema del racismo en el fútbol, ¿alguien ha cuestionado el sexismo que acompaña a este deporte-pasión? ¿Acaso en los cánticos de las barras bravas, en los insultos que se lanzan a los jugadores y hasta en los chistes sobre fútbol, no hay alusiones sexistas que denigran a las mujeres?
Por otro lado, acaba de culminar la Feicobol en Cochabamba y todo son flores y guirnaldas para el famoso acontecimiento mercantil, pero nadie dice pío sobre el rol femenino preponderante en este tipo de eventos, un papel que se resume en la más burda expresión de objeto sexual-decorativo y todavía las señoritas que fungen de azafatas deben estar dispuestas a recibir los piropos de los cientos de Percy-moscas que visitan los stands. ¿Me equivoco? ¿Será que los caros uniformes de las azafatas están pensados para resaltar el lindo interior e inteligencia de las damas? ¿En la elección de Miss Feria, se sopesarán las cualidades innatas de las jóvenes para vender productos?
Otra cosita que fue muy comentada en algunos medios, fue que el retorno del programa de variedades Show Match le quitó rating a la novela del momento y a otros programas nacionales similares, siendo muchos los bolivianos que esperaron el reinicio de las payasadas de Marcelo Tinelli. Pues, la verdad, no me extraña, ya que si habría que darle el premio al machismo descarnado a un show televisivo, sería a ése, porque la imagen de la mujer es reducida a un buen culo y lo demás son simples artilugios con el fin de enfocar las costosas cámaras en esta parte de la anatomía femenina, seguramente causando calores a los miles de Percy-moscas que miran ansiosos el programucho, y admiración y envidia en esas mujeres que están convencidas que su razón de vivir es exhibir tetas y nalgas.
Al acercarse el Día de la Madre, es terriblemente notoria la otra cara del machismo imperante en cuanto a los estigmas y estereotipos sobre la mujer y sus funciones. El mensaje es bastante obvio y deja claro que, matrimonio de por medio, una mujer exitosa pasa de ser objeto sexual-decorativo a un objeto reproductivo sumiso, propiedad del marido y consagrado a sus obligaciones del hogar. De ahí que los regalos ideales para una madre, sean lavadoras, planchas, aceites, detergentes y cocinas.
En ese marco, aunque varios se estrellaron, y con justa razón, contra el Alcalde cruceño debido a la manoseada, diría que a una generalidad le pareció muy correcta la reacción del marido de la periodista al pedir, él, las disculpas correspondientes de Percy Fernández, puesto que se asume, implícitamente, que no sería muy caché que ella hable por sí misma y por la invasión de su cuerpo; no, no, no, es el esposo el que debe dar la cara por lo que, ante Dios y la sociedad, le pertenece.
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