Miércoles, 7 de enero de 2015
 

RESOLANA

Arqueo

Arqueo

Carmen Beatriz Ruiz.- La temporada de fin de año me deja un empacho masivo… de propaganda comercial hiperbólica, de masitas, de horridos muñecos panzones y sonrientes, y de música, bocinazos y otras agresiones de la contaminación acústica y visual con la que se nos aturde en las calles.
Pero el fin de año no es solamente un tiempo festivo sitiado por el comercio, en el que, si no por convicción, al menos por imitación y condescendencia, hasta quienes se han declarado ateos fervientes nos desean “feliz navidad”. También es una época de recuentos. Desandar el último tramo del año nos provoca y convoca a mirar hacia atrás, a hacer balances y promesas. Me acojo, pues, a ese sentimiento y a esa costumbre para compartir con usted un arqueo simplón de nuestro contacto, el de usted y yo, a lo largo del año 2014.
Tengo el privilegio de escribir una columna quincenal que me permite, un tanto abusivamente, es cierto, volcar sobre el papel ideas, comentarios, dudas, reflexiones, a veces, incluso, una que otra propuesta. Ese menú unidireccional se ofrece a usted a través de las páginas de este diario. Usted decide si lo acoge o pasa de largo. Tengo el consuelo de que, a veces, alguien me comenta lo que su lectura le provocó.
El año que termina el día de hoy escribí y me publicaron 27 artículos, uno cada quincena, para la columna Resolana, que comencé el primer día de marzo del año 2006. Ocho textos están dedicados a temas directamente vinculados con política mientras que los 19 restantes, incluido éste, intentaron abordar aspectos diversos del ejercicio de ciudadanía, de los derechos humanos y dimensiones puntuales de nuestra vida cotidiana.
En cuanto a política, me aventuré a comentar cómo vivimos y construimos democracia, esa forma tan imperfecta, vilipendiada y, sin embargo, tan deseada de forma de gobierno; los anhelos, los ideales y los excesos del poder, y sus fetiches.
En los temas que califico de ejercicio de ciudadanía y de derechos compartí con usted aspectos tales como nuestros (malos) hábitos cuando somos conductores o peatones, los hechos recurrentes de violencia contra las mujeres, sus denuncias y las deudas institucionales, el manejo de los espacios públicos, las relaciones que las y los ciudadanos entablamos con el gobierno y con el Estado y otras conductas anecdóticas de nuestra cultura ciudadana.
En los artículos relacionados con diversas dimensiones de nuestra vida cotidiana me tentaron, entre otros temas, dos películas: Ivy maraey y Los olvidados, las causas y efectos de los llamados desastres naturales, lo que comemos y quién lo produce, la nostalgia por nuestros lugares de origen y la amistad entre mujeres.
Para cumplir con el compromiso con el periódico, vivo con una quincena adelantada y aunque a veces me desespero porque no encuentro tema, en ocasiones escribir estos párrafos desafía mi esfuerzo y mi tiempo más de lo previsto o me pregunto con inquina para quién y para qué estoy escribiendo… siempre, siempre, mientras lo hago pienso en usted, quienquiera que sea, e magino que estamos conversando.