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EDITORIAL
Hacia las negociaciones salariales
Hacia las negociaciones salariales
No es en el corto, sino en el largo plazo, que las pol�ticas salariales muestran sus efectos, algo a tener en cuenta cuando empieza el debate
Como es habitual todos los a�os, a esta altura del calendario ingresa con fuerza a la agenda p�blica nacional el tema de los aumentos salariales. Y como tambi�n ocurre todos los a�os, los sectores involucrados �empresarios, trabajadores y Gobierno central� ingresan al proceso de negociaciones enarbolando sus respectivos argumentos.
Desde el punto de vista empresarial, este a�o el tema plantea especiales dificultades. Seg�n las primeras intervenciones de sus representantes en la pol�mica esto se debe a que una serie de disposiciones gubernamentales, entre las que se destaca el doble aguinaldo, han puesto a muchas empresas del sector privado en general, y del sector manufacturero en particular, en muy graves aprietos econ�micos, lo que les impedir�a afrontar un aumento salarial muy alto.
El principal de sus argumentos se basa en los resultados de un estudio realizado por la C�mara Nacional de Industrias (CNI), sobre el desempe�o del sector en la gesti�n fiscal 2013. Seg�n los resultados obtenidos, las ventas de las 250 empresas m�s grandes de Bolivia �sin YPFB� habr�an crecido en un 10.5%; sin embargo, las utilidades bajaron 0.5%.
El incremento de los costos laborales, atribuible principalmente a la obligaci�n de pagar un segundo aguinaldo, habr�a sido la causa principal de esa disminuci�n de las utilidades. Seg�n la CNI, el 66% de las empresas del pa�s tendr�an problemas para honrar el segundo aguinaldo y gran parte de ellas no estar�an en condiciones de aumentar su planilla salarial.
Desde una posici�n diametralmente opuesta, tambi�n se preparan para intervenir en las negociaciones los representantes de los trabajadores asalariados del pa�s. Sin embargo, hay entre los trabajadores del sector privado cierta preocupaci�n porque la experiencia ya les ha ense�ado que cuando se exige a los empresarios m�s de lo que �stos pueden dar, los primeros y m�s perjudicados son los trabajadores. Saben bien que la p�rdida de fuentes de trabajo, o por lo menos la disminuci�n del ritmo del crecimiento de las empresas que son sus fuentes de empleo es una consecuencia inevitable del aumento de los costos laborales y eso, obviamente, es algo que preocupa.
En efecto, los trabajadores est�n tan conscientes como los empresarios �grandes, medianos o peque�os� de que toda erogaci�n extraordinaria trae como efecto indeseable pero inevitable la adopci�n de otras medidas, como la reducci�n de las planillas salariales a trav�s de los despidos, la muy previsible elevaci�n de los precios de sus productos e incluso, en no pocos casos, el cierre por insolvencia de las empresas m�s fr�giles.
En ese contexto, y dados los antecedentes del tema, resultan muy comprensibles las expresiones de preocupaci�n. M�s a�n si consideramos que no es en el corto, sino en el largo plazo, que las pol�ticas salariales muestran sus efectos.
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